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El Espíritu Santo nos educa para orar en la esperanza

El Espíritu Santo nos enseña a celebrar la liturgia esperando el retorno de Cristo, nos educa para orar en la esperanza. Inversamente, la oración de la Iglesia y la oración personal alimentan en nosotros la esperanza. Los salmos muy particularmente, con su lenguaje concreto y variado, nos enseñan a fijar nuestra esperanza en Dios: "En el Señor puse toda mi esperanza, él se inclinó hacia mí y escuchó mi clamor" (Sal 40, 2). "El Dios de la esperanza os colme de todo gozo y paz en vuestra fe, hasta rebosar de esperanza por la fuerza del Espíritu Santo" (Rm 15, 13). Catecismo de la Iglesia Católica, Conferencia Episcopal de Colombia, 1993, No. 2657.

La vida moral, madurada en la gracia, culmina en vida eterna

 La vida moral, madurada en la gracia, culmina en vida eterna, en la gloria del cielo. Catecismo de la Iglesia Católica, Conferencia Episcopal de Colombia, 1993, número 1709.

¿Cómo es, Señor, que yo te busco?

 ¿Cómo es, Señor, que yo te busco? Porque al buscarte, Dios mío, busco la vida feliz, haz que te busque para que viva mi alma, porque mi cuerpo vive de mi alma y mi alma vive de ti.   San Agustín citado en el número 1718 del Catecismo de la Iglesia Católica, Conferencia Episcopal de Colombia, 1993.

El modelo perfecto de oración

En el Nuevo Testamento el modelo perfecto de oración se encuentra en la oración filial de Jesús. Hecha con frecuencia en la soledad, en lo secreto, la oración de Jesús entraña una adhesión amorosa a la voluntad del Padre hasta la cruz y una absoluta confianza en ser escuchada. Catecismo de la Iglesia Católica, Conferencia Episcopal de Colombia, 1993, número 2620.

La oración es «amor de la Belleza absoluta»

 La oración es «amor de la Belleza absoluta» (filocalia). Adaptado del número 2727 del Catecismo de la Iglesia Católica, Conferencia Episcopal de Colombia, 1993.

Oraciones al Espíritu Santo

Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor. Rey celeste, Espíritu Consolador, Espíritu de Verdad, que estás presente en todas partes y lo llenas todo, tesoro de todo bien y fuente de la vida, ven, habita en nosotros, purifícanos y sálvanos, Tu que eres bueno. Catecismo de la Iglesia Católica, Conferencia Episcopal de Colombia, 1993, número 2671.

La oración establece al hombre en la semejanza con Dios

 La oración establece al hombre en la semejanza con Dios y le hace participar en la potencia del amor de Dios que salva a la multitud. Catecismo de la Iglesia Católica, Conferencia Episcopal de Colombia, 1993, número 2572.