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Mostrando las entradas con la etiqueta Anselm Grün (Grun)

Experimentar la fuerza de Dios en nuestra flaqueza

 “Louf cita frecuentemente las palabras de san Pablo: «Te basta mi gracia. Porque mi fuerza se manifiesta principalmente en la debilidad» (2 Cor 12, 9). Lo paradójico en la vida espiritual consiste en la posibilidad de experimentar la fuerza de Dios en nuestra flaqueza. En nuestra ascética tenemos a veces el sentimiento y autoconvicción de poder seguir solos adelante en la conquista de las virtudes. Llega el fracaso y entonces nos damos cuenta de la inutilidad de nuestros esfuerzos y de la absoluta necesidad de la gracia de Dios. La gracia se instala en nuestra flaqueza y se trasforma allí en fuerza del Espíritu. El Espíritu sólo puede trasformarnos cuando le dejamos abrir brechas y penetrar por ellas. Antes tiene que derribar murallas, fortalezas y castillos. La gracia no es una especie de cobertor que se extiende y lo tapa todo. La gracia llega más al fondo que nuestro propio subconsciente, es lo más profundo en nuestro castillo interior y necesita desarrollarse a través de la ps...

El peligro de instrumentalizar a Dios

“No es casualidad ni pura coincidencia el hecho de que todos los maestros de la vida espiritual en oriente y en occidente inculquen igualmente la virtud de la humildad. El reconocimiento de nuestra condición de humanos no es sólo una condición previa para la perfecta hominización sino también un presupuesto indispensable para entrar en la experiencia de Dios. Sin humildad existe siempre el peligro de pretender instrumentalizar a Dios. Por eso insisten tanto los místicos en pedir humildad. Sin humildad tendería el místico a identificarse precipitadamente con Dios y ya no habría distancia entre nuestro yo y Dios en nosotros. La tensión entre nuestra condición humana, nuestra terrenalidad, por un lado y el don de la gracia divina por otro, que nos impregna y hace hijos de Dios, es un componente esencial de la vida espiritual. Sólo se puede recibir el don de la gracia cuando se es plenamente consciente de la realidad de ser humanos. Por eso no resulta exagerado ni extraño que hombres muy a...

El hombre de la mano seca

“Esta mentalidad produce, también aquí, hombres acomodaticios y sin iniciativas. Richard Rohr ve representado este tipo de personas en el hombre de la mano seca del evangelio (Mc 3, 1-6). Este hombre retiró su mano por miedo a quemarse los dedos. Y se le secó. Ahora ya no es capaz de nada, no es capaz de emprender nada nuevo. Jesús ordena al hombre: ¡Extiende tu mano! ¡Toma tu vida en la mano y arriésgate!” Pasaje de: Anselm Grün & Meinrad Dufner. “Una espiritualidad desde abajo.” ePubLibre, 1994-01-01. iBooks.  Es posible que este material esté protegido por copyright.

El-espiritu-ora-en-nosotros dom-andre-louf

  Siempre se trata de la misma técnica: liberar nuestro corazón de su ganga, escuchar allí donde ya ora, entregarnos a esa oración hasta que la voz del Espíritu en nosotros llegue a ser nuestra propia oración. Pero es necesario que os volváis sobre vuestro corazón, y dominéis vuestro cuerpo. Por tanto, no desesperéis hasta encontrar allí los tesoros que valen la pena. Cuando nada oscurece ya nuestro corazón, puede abrirse totalmente a la luz, porque Dios es amor y Dios es luz. Hesiquio de Batos: “Quien vela cuidadosamente sobre su corazón, por naturaleza, irradia luz. Como un ascua arde, como el fuego enciende el cirio, así Dios hace arder nuestro corazón con vistas a la contemplación, él, que desde el bautismo habita en nuestro corazón. Las técnicas de oración no tiene otra finalidad que hacernos conscientes de lo que ya hemos recibido, enseñarnos a sentir, a discernir, en la plena y tranquila certeza del Espíritu, la oración que en nuestras profundidades echó raíces y no cesa de ...

El significado de la gracia

 “A pesar de todos los fracasos, los monjes hablan y llaman a la práctica de la ascética. Porque sin el esfuerzo de la ascética o entrenamiento espiritual, la gracia vendría a ser entendida como «un tapahuecos muy cómodo», como la define Bonhoeffer. Cuando llego a la convicción de que, a pesar de mis esfuerzos, no logro mejorar en la vida espiritual, estoy en disposición de comprender mejor el significado de la gracia y lo que el cura rural escribía en su diario en la novela de Bernanos: «Todo es gracia». Louf explica con un ejemplo qué entiende él por ascética de la debilidad: Imagínate el caso de un joven monje que viene al abad y le pregunta: ¿Puedo levantarme mañana una hora antes? Puedo hacerlo muy bien, créame. Bien, responde el abad, si puedes hacerlo entonces no es necesario, carece de sentido. Porque si es así, te encuentras ya en el lado de los justos. Muy distinto sería el caso si el joven monje dijera: Éste es mi punto débil y yo siento que Dios me pide eso para hacerme...

Espiritualidad de la flaqueza

 “Louf habla de una espiritualidad de la flaqueza. Toda práctica de ascética auténtica debe proponerse como objetivo llevar al monje hasta el punto cero donde se desintegran sus fuerzas y se ve confrontado con su debilidad pura y dura. Su corazón quedará quebrantado, deshecho, y lo mismo que con el corazón le sucederá con todos sus proyectos humanos de perfección. En ese corazón contrito y quebrantado por la experiencia de su radical impotencia puede penetrar la fuerza de Dios y empezar su obra de nuevo. La ascética parecerá un prodigio, un nuevo prodigio permanente en un corazón contrito confrontado con su propia impotencia y al mismo tiempo con la omnipotencia de Dios[26]. Louf cita una opinión del abba Moisés: Los ayunos y vigilias tienen como finalidad llevar al monje a desconfiar de sí para introducirle en la práctica de la humildad. Una vez logrado ese objetivo ya está en disposición de intentar llegar al corazón de Dios quien intervendrá obrando sus prodigios. La ascética no...

La meta de todo camino espiritual

 “La meta de todo camino espiritual es llegar a ponerse en manos de Dios.” Pasaje de: Anselm Grün & Meinrad Dufner. “Una espiritualidad desde abajo.” ePubLibre, 1994-01-01. iBooks.  Es posible que este material esté protegido por copyright.

El sancta sanctorum

 “Por muy golpeados que estemos por la vida existe en el interior de cada uno un espacio sano, el sancta sanctorum o santuario sagrado al que sólo tiene acceso Dios. Allí, en medio de nuestro ser desgarrado, podemos sentir la presencia de un Dios que sana.” Pasaje de: Anselm Grün & Meinrad Dufner. “Una espiritualidad desde abajo.” ePubLibre, 1994-01-01. iBooks.  Es posible que este material esté protegido por copyright.

Falsas representaciones humanas de Dios

 “Los caminos de Dios no son nuestros caminos. La enfermedad es un encuentro con Dios que nos excede y desborda. Hay que romper todas las falsas representaciones humanas de Dios y de nosotros para aceptar y entregarnos al verdadero Dios, el que trastorna todos nuestros planes y representaciones para introducirnos totalmente en su verdad.” Pasaje de: Anselm Grün & Meinrad Dufner. “Una espiritualidad desde abajo.” ePubLibre, 1994-01-01. iBooks.  Es posible que este material esté protegido por copyright.

Intente usted inclinarse un poco

 “Sólo me es posible vivir en comunidad con los demás humanos cuando estoy dispuesto a asociarme a ellos aceptándome como soy, con mis debilidades y limitaciones. Mientras persista en el intento de encubrir mis puntos débiles, mis sombras, lo negativo, jamás podré establecer con los otros más que contactos superficiales. El corazón quedará intacto. Por eso piensa Jung que la humildad es una condición previa e indispensable para las relaciones comunitarias humanas. A uno que le solícita una entrevista inaplazable escribe: Si usted se siente aislado se debe a que usted mismo se aísla. Tenga un poco de humildad y sencillez y verá cómo nunca tendrá que lamentar su soledad. No hay cosa que más nos aísle y distancie de los demás que presentarnos ante ellos con ostentación de poder y prestigio. Intente usted inclinarse un poco, aprender un poco de sencillez y nunca estará solo. (Jung, Cartas III, 93).” Pasaje de: Anselm Grün & Meinrad Dufner. “Una espiritualidad desde abajo.” ePubLibr...

Dicho en una palabra, a la fe

 “Hermann Hesse experimentó en su propia carne estas contradicciones de los esfuerzos humanos. En una de sus cartas escribe que el camino de la lucha por el bien termina inevitablemente en desesperación y fracaso, es decir, termina en la comprensión de que no existe realización pura de las virtudes, ni obediencia perfecta, ni un servicio cumplido, que la justicia es un ideal inasequible y la bondad un bello deseo irrealizable. Este pesimismo lleva o al hundimiento espiritual o a instalarse en un tercer del espíritu, es decir, en una atmósfera y vida nueva más allá de la ley y la moral, en un anticipo de gracia y salvación, en un nuevo género de suprema irresponsabilidad, dicho en una palabra, a la fe. Pasaje de: Anselm Grün & Meinrad Dufner. “Una espiritualidad desde abajo.” ePubLibre, 1994-01-01. iBooks.  Es posible que este material esté protegido por copyright.

Imposibilidad de vivir según la voluntad de Dios

 “Sólo cuando se ha llegado a la conclusión de la imposibilidad de vivir por una parte una vida según la voluntad de Dios y por otra, a la convicción de no ser posible trasformar nuestras deficiencias con el propio esfuerzo, se está en disposición de comprender el alcance del abandono total y confiado en las manos de Dios.” Pasaje de: Anselm Grün & Meinrad Dufner. “Una espiritualidad desde abajo.” ePubLibre, 1994-01-01. iBooks.  Es posible que este material esté protegido por copyright.

Atribuir los logros de mi espiritualidad a merecimientos propios

 “Llegará un día en que me sienta cansado de tanto ensayo de trasformación. Tanto intento de sentirme libre en Dios no será entonces virtud mía de la que pueda enorgullecerme sino la expresión de este presentarme desnudo ante ti. Entonces me dejaré caer en Dios porque es la única posibilidad que me queda. Y me sentiré al fin libre de tanta absurda pretensión de atribuir los logros de mi espiritualidad a merecimientos propios.” Pasaje de: Anselm Grün & Meinrad Dufner. “Una espiritualidad desde abajo.” ePubLibre, 1994-01-01. iBooks.  Es posible que este material esté protegido por copyright.

El espacio del silencio interior

El espacio del silencio interior es para los místicos el lugar del nacimiento de Dios. El nacimiento de Dios es el símbolo más profundo de la conversión que Dios nos ha destinado. Si Dios nace en nosotros, todo se hace nuevo; entonces las espinas empezarán a dar rosas, la roca se convertirá en manantial de aguas torrenciales, el desierto florecerá y nuestra oscuridad se convertirá en luz. Grün, Anselm, Su amor sobre nosotros, Paulinas, Bogotá, 2001, p. 302.

La libertad de las cadenas del propio ego

Olvidarse de uno mismo es el arte de estar realmente presente, de estar por completo en el momento presente, de dejarse llevar por aquello que se da en cada momento. … Te deseo el ángel del olvido para que te libere de ti mismo, para que te quite la manía de tener que referir a ti todo lo que te afecta. El ángel del perdón desea conducirte a la verdadera libertad, la libertad de las cadenas del propio ego. Cuando el ángel te enseñe el arte del olvido, comprobarás cuán intensamente percibes todo lo que hay alrededor de ti, cómo serás capaz de disfrutar y saborear el momento presente, degustar la vida misma, vivir plenamente con gusto y, de ese modo, percibir la riqueza del ser. El ángel del perdón conducirá tu alma a su verdadero destino, hará que se supere y acceda a Dios, que se olvide de sí misma para integrarse en Dios. Grün, Anselm, Cincuenta ángeles para el alma, Sal Terrae, Santander, 2002, p. 36.

La fortaleza, virtud cardinal

La fortaleza es una de las cuatro virtudes cardinales. En un principio era la virtud del soldado. Aún así, los filósofos veían en ella una actitud que todo ser humano necesita para poder vivir su vida de manera auténtica. La fortaleza no era sólo la intrepidez ante los peligros y el aguante, sino  también y sobre todo el valor de ser consecuente y cumplir aquello que uno ha reconocido como correcto. El valiente no cambia de criterio tan pronto como surge un conflicto. No se adapta a la tendencia para que todos le quieran. Permanece fiel a sí mismo incluso cuando otros se alzan contra él. Grün, Anselm, Cincuenta ángeles para el alma, Sal Terrae, Santander, 2002, p. 37.

La vida espiritual

La vida espiritual no consiste en conseguir un resultado sino que es un camino interior que debería cambiarnos cada vez más. En la vida espiritual me entrego al Dios de la vida que desea desarrollar en mí su vida divina a través de muchos cambios. La conversión interior se realiza en forma espiral. No es una calle de dirección única por la que puedo caminar cada vez más lejos , sino una forma de andar en espiral en la que aparentemente vuelvo siempre al punto de partida, para seguir adelante con nueva fuerza. Grün, Anselm, Su amor sobre nosotros, Paulinas, Bogotá, 2001, p. 296.

El altar de la vida cotidiana

Para otros es importante pensar que el altar sobre el que tiene lugar la ofrenda de uno mismo es la vida cotidiana. Lo que han celebrado sobre el altar en la iglesia - la pasión de Jesús que se entrega por ellos y la propia entrega a Dios -, lo hacen realidad en la confianza desde la que cumplen con sus obligaciones, desde la que se esfuerzan en su trabajo y con la que sirven a los hombres, la confianza que les ha llevado a asumir la responsabilidad de la familia, de la empresa, del municipio o de la parroquia. Entonces su trabajo es también una especie de liturgia que prolonga la eucaristía. En definitiva, todo trabajo consiste en entrega y sacrificio. Nos entregamos a una fábrica o a un puesto en la oficina. Sacrificamos nuestras fuerzas y nuestra atención en favor de los hombres y las cosas. En el trabajo cotidiano se prolonga el sacrificio del altar, que se extiende en nuestro mundo. Con frecuencia resulta más difícil llevar a cabo la ofrenda del sacrificio en el altar de nuestra v...

Abrir al centro más profundo de mi corazón

 La tristeza por las heridas que me ha causado la vida, me puede abrir al centro más profundo de mi corazón. Grün, Anselm, Su amor sobre nosotros, Paulinas, Bogotá, 2001, p. 253.

Bendición Iglesia siria

En el nombre del Padre, que nos proyectó y nos creó; y del Hijo, que descendió a la profundidad de nuestra humanidad; y del Espíritu Santo, que vuelve lo que está a la izquierda hacia lo que está a la derecha, que transforma en nosotros lo inconsciente y desconocido, para orientarlo hacia Dios. Grün, Anselm, La celebración de la eucaristía, San Pablo, Madrid, 2002, p. 38.