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Si a pesar de todos tus esfuerzos...

Pero si, hermano mío, a pesar de todos tus esfuerzos, no llegas a penetrar en las partes del corazón conforme a mis indicaciones, haz como te digo y,  con la ayuda de Dios, alcanzarás tu objetivo. Sabes que la razón del hombre tiene su asiento en el pecho. En efecto, es en nuestro pecho donde hablamos, decidimos, componemos nuestros salmos y nuestras oraciones mientras nuestros labios permanecen mudos. Después de haber arrojado de esta razón todo pensamiento (tú puedes hacerlo, sólo necesitas desearlo), entrégale el «Señor Jesucristo, tened piedad de mí» y dedícate a gritar interiormente, con exclusión de cualquier otro pensamiento, esas palabras. Cuando con el tiempo hayas dominado esa práctica, ella te abrirá la entrada del corazón tal como te lo he dicho y sin ninguna duda. Yo lo he experimentado en mí mismo. Con la alegría y toda la deseable atención tú verás venir a ti todo el coro de las virtudes, el amor, la alegría, la paz y todo lo demás. Gracias a ellas, todas tus demanda...

Realizar en Dios todas nuestras acciones

La oración ininterrumpida consiste en mantener el espíritu sometido a Dios con una gran reverencia y un gran amor, sostenerlo en la esperanza de Dios, realizar en Dios todas nuestras acciones y vivir en él todo lo que nos sucede. Máximo el Confesor, citado en La Filocalia de la oración de Jesús, 7a. ed., Salamanca, Ediciones Sígueme, 2004, p. 127.

Conservar perfectamente en su corazon el recuerdo de Dios

 El obrero de la santidad debe animosamente correr en espiritu hacia la meta (cf Flp 3, 14) para conservar perfectamente en su corazon el recuerdo de Dios, tal como se hace con una perla fina o una piedra preciosa. Debemos abandonarlo todo, despreciar nuestro cuerpo y la vida presente para tener en nuestro corazon solamente a Dios... Filoteo el Sinaita, citado en La Filocalia de la oración de Jesús, 7a. ed., Salamanca, Ediciones Sígueme, 2004, p. 119.

La perseverancia en la oración

El mejor de nuestros actos, la más alta de nuestras obras, es la perseverancia en la oración. Por ella podemos adquirir cada día todas las virtudes pidiéndolas a Dios. Ella proporciona a aquellos que son considerados dignos la .comunión con la bondad divina, con la operación del Espíritu, la amorosa e inexpresable unión espiritual con el Señor. Aquel que cada día se esfuerza, perseverando en la oración, es consumido por el deseo divino del amor espiritual; inflamado de la ardiente languidez por Dios, recibe la gracia espiritual de la perfección santificante (Hom. 40: PG 34, 764b).  Pseudo Macario el Grande, citado en La Filocalia de la oración de Jesús, 7a. ed., Salamanca, Ediciones Sígueme, 2004, p. 58.

El centinela, al sentirse fatigado, se levantará para orar

 Sentados en una altura, observad y veréis entonces a los merodeadores que se adelantan para robar vuestros racimos; sus tácticas, su hora, su origen, su nombre y su naturaleza. El centinela, al sentirse fatigado, se levantará para orar, luego se sentará para retornar animosamente a su anterior ocupación. Juan Climaco o de la Escala citado en La Filocalia de la oración de Jesús, 7a. ed., Salamanca, Ediciones Sígueme, 2004, p. 101.

Aquellos en quienes el espíritu aprendió a orar en verdad

 Aquellos en quienes el espíritu aprendió a orar en verdad, hablan al Señor frente a frente, son como los que hablan al oído del emperador. Aquellos que oran con su boca nos recuerdan a los que se prosternan ante el emperador en presencia de toda la corte. Aquellos que viven en el mundo son como los que dirigen su súplica al emperador desde la confusión de la multitud. Si habéis aprendido debidamente el arte de la oración, no habrá en esto nada nuevo para vosotros. Juan Clímaco o de la Escala citado en La Filocalia de la oración de Jesús, 7a. ed., Salamanca, Ediciones Sígueme, 2004, p. 100.

La finalidad de la atención y la oración

Si queréis aprender a orar, considerad la finalidad de la atención y la oración, y no os desviareis. Su finalidad es, mi bien amado, la constante compunción, la contrición del corazón, el amor al prójimo. Su opuesto es, evidentemente, el pensamiento ambicioso, el murmullo de la calumnia, el odio hacia el prójimo y cualquier otra disposición semejante. Calixto e Ignacio Xantopoulos citados en La Filocalia de la oración de Jesús, 7a. ed., Salamanca, Ediciones Sígueme, 2004, p. 212. Compunción: Sentimiento o dolor de haber ofendido a Dios. Contrición: Dolor profundo de haber ofendido a Dios.

Conservarás tu conciencia

Tu conservarás tu conciencia, en primer lugar, en relación a Dios, luego en relación a tu padre (espiritual) y, por ultimo, en relación a los hombres y las cosas. En relación a Dios, no haciendo nada que sea contrario a su servicio; hacia tu padre, haciendo todo lo que te dice según su misma intención, sin quitar ni agregar nada; hacia los hombres, no haciendo a otro lo que no quieres para ti mismo. En las cosas materiales te cuidarás del abuso en todo, alimento, bebida, vestido, y lo harás todo bajo la mirada de Dios, al abrigo de todo reproche de tu conciencia.  Simeón el Nuevo Teólogo citado en La Filocalia de la oración de Jesús, 7a. ed., Salamanca, Ediciones Sígueme, 2004, p. 160.