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Etapa 1 - (1) El Señor nos toca todo el tiempo si lo dejamos

 Al observar el callado valor con el que respondian cuatro niñas negras de Louisiana de seis años al acoso constante, el doctor Coles se preguntaba qué era lo que les daba tal resistencia a estas criaturas pobres y vulnerables. Ninguna de las intrincadas explicaciones de las ciencias sociales tenía la respuesta. Y luego escuché lo siguiente de boca de una de las madres de las pequeñas: "Cuando mi hija regresa a casa de la escuela, y oye cómo Ie gritan todos esos blancos, no les demuestra que está asustada, ni un segundo, pero está asustada. Yo se que lo está. Y lo primero que hace es venir a mi, y yo la abrazo. Luego va a buscar algo de comer, unas galletas y un jugo, y regresa y me toca. Yo estoy contrariada, así que agradezco a Dios que mi madre aun esté con nosotros, porque voy hacia ella para que me tranquilice poniendo su mano sobre mi brazo. Entonces puedo hacer lo mismo con mi hija. Como dice nuestro ministro, el Señor nos toca todo el tiempo si lo dejamos, y ...

Etapa 1 - (1) El sexo de Dios

 34. Para un análisis acerca de la imaginación del sexo de Dios, véase Sandra Schneiders Women and the Word (Mahwah, NJ: Prensa Paulina, 1986): No importa cuan imbuida pueda estar la imagen de un Dios masculino en la imaginación del cristiano promedio, lo cierto es que la tradición teológica nunca Ie ha asignado un sexo a Dios. Bien representaba la tradición san Gregorio cuando afirmaba que los terminos 'Padre' e 'Hijo' que se aplicaban a las personas de la Trinidad no eran nombres de naturalezas o esencias, sino de relaciones y que aún en este caso los términos se usaban de manera metafórica. En otras palabras, Dios no es padre ni es hijo, sino que la primera persona de la Trinidad se relaciona con la segunda persona, tal como el origen se relaciona con lo que se origina. Como los antiguos creían que Dios desde luego era personal, y como su [concepto] errado de la biología Ie adjudicaba todo agente procreador o toda actividad personal originadora al hombre...

Etapa 1 - (1) Plegaria de Belén

  1) Infancia hasta los 2 años - Confianza básica vs. Desconfianza básica - Esperanza - Figura materna 1. Imagina el establo de Belén donde nació Jesus. Entra en la escena con todos tus sentidos. Ve a María y a José turnándose para cargar a Jesús y amarlo tiernamente. 2. Toma el lugar de Jesús. Deja que María te abrace y te llene con todo el amor que tu madre fue incapaz de darte desde el momento en que empezaste a vivir dentro de su seno. Luego deja que las manos fuertes de José te mezcan y te llenen del amor y de la seguridad que tu padre no fue capaz de darte. Quiza quieras ver a tus propios padres parados junto a María y José. Cómo sanar las ocho etapas de la vida, Matthew Linn sj, Sheila Fabricant, Dennis Linn, Ed. Patria, Mexico, 2004, p. 71.

Etapa 1 - (1) La oración contemplativa

 Oración y confianza El don de la oración que puede provenir de esta etapa es el de la oración contemplativa. En ella nos volvemos como un niño que se amamanta apaciblemente del pecho materno. Podemos quedarnos quietos y no hacer nada, sino reposar y recibir de un Dios que nos quiere llenar de cosas buenas. La plegaria contemplativa presupone que Dios y la bondad no nada más están "por ahí", sino también en la profundidad de nosotros mismos. Nosotros somos buenos y cuando nos aquietemos y nos centremos encontraremos a Dios en nuestro interior. Los grupos religiosos que ven a los seres humanos como criaturas básicamente depravadas no han desarrollado la tradición de la oración contemplativa, ya que sospechan lo que encontraremos cuando busquemos en nuestro interior. Por el contrario, los grupos religiosos que ven a los seres humanos como intrínsecamente buenos tienen tambien una tradición de oración contemplativa en la cual podemos encontrar a Dios en la profundi...

1) Infancia hasta los 2 años - Confianza basica vs. Desconfianza basica - Esperanza - Figura materna

  Al observar el callado valor con el que respondían cuatro niñas negras de Louisiana de seis años al acoso constante, el doctor Coles se preguntaba qué era lo que les daba tal resistencia a estas criaturas pobres y vulnerables. Ninguna de las intrincadas explicaciones de las ciencias sociales tenía la respuesta. Y luego escuché lo siguiente de boca de una de las madres de las pequeñas: "Cuando mi hija regresa a casa de la escuela, y oye cómo Ie gritan todos esos blancos, no les demuestra que está asustada, ni un segundo, pero está asustada. Yo se que lo está. Y lo primero que hace es venir a mi, y yo la abrazo. Luego va a buscar algo de comer, unas galletas y un jugo, y regresa y me toca. Yo estoy contrariada, así que agradezco a Dios que mi madre aún esté con nosotros, porque voy hacia ella para que me tranquilice poniendo su mano sobre mi brazo. Entonces puedo hacer lo mismo con mi hija. Como dice nuestro ministro, el Señor nos toca todo el tiempo si lo dejamos, y ...