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Dios cercano

 “El Dios del que se habla en los textos bíblicos es un Dios cercano, que habla, que interviene en los acontecimientos... Pero los hombres no siempre perciben esta proximidad, ni entienden su mensaje, ni se dan cuenta de su acción.” Pasaje de: Otón, Josep. “La mística de la Palabra.” Grupo de Comunicación Loyola. iBooks.  Es posible que este material esté protegido por copyright.

La elipsis

 “La elipsis es una figura retórica que consiste en la omisión de algún elemento gramatical de una frase sin alterar su significado. Cuando leemos: «El sol preside el día, y la luna la noche», el verbo ha sido suprimido en la segunda parte de la frase. Sin embargo, su ausencia no impide la comprensión del sentido del texto. Por eso sobreentendemos que «la luna preside la noche». En algunos casos, se trata de un recurso estilístico que evita la repetición fastidiosa de determinadas palabras. Aligera el texto, cuya lectura se vuelve más fluida sin vulnerar su coherencia. Ahora bien, la fuerza de la elipsis radica en su capacidad para sumergirnos en el dominio de lo implícito. Consigue despertar nuestro interés al reclamar nuestra complicidad en la construcción del significado de la fórmula sintáctica.” Pasaje de: Otón, Josep. “La mística de la Palabra.” Grupo de Comunicación Loyola. iBooks.  Es posible que este material esté protegido por copyright.

El apóstol que defendió con la espada a Jesús

 “Dios nos invita a consolar a su pueblo. Desde nuestra prepotencia querríamos salvarlo, rescatarlo, liberarlo de golpe de todos sus males. Como el apóstol que defendió con la espada a Jesús, en vez de estar a su lado consolándolo (Mc 14,47), nos gustaría resolver los problemas con nuestro ingenio y valentía. Hemos hecho de la eficacia un ídolo. Buscamos el protagonismo sintiéndonos necesarios. Soñamos con ser héroes.” Pasaje de: Otón, Josep. “La mística de la Palabra.” Grupo de Comunicación Loyola. iBooks.  Es posible que este material esté protegido por copyright.

Si la realidad fuera perfecta

 “Si la realidad fuera perfecta, no necesitaríamos rebasar sus fronteras. Si el mundo carece de sentido, parece razonable creer en una lógica, un Logos, que escapa a los límites de la historia. Porque la vida no es justa, anhelamos un Dios justo. Las contradicciones de la existencia nos indican que se trata de una obra inacabada. El argumento de la creación no culmina con el final de la vida. La muerte no nos deja a medias en nuestros proyectos. Quedan demasiados cabos sueltos. Aunque la fe no resuelva todos nuestros interrogantes, sí nos permite confiar en que estamos a salvo de las embestidas de la sinrazón. Nos invita a alzar la mirada por encima de los contratiempos para captar un sentido que trasciende nuestra finitud.” Pasaje de: Otón, Josep. “La mística de la Palabra.” Grupo de Comunicación Loyola. iBooks.  Es posible que este material esté protegido por copyright.

Consuelo

 “«Consuelo» es una de las palabras clave para entender el mensaje bíblico, porque nos revela el auténtico rostro de Dios. Así, en el profeta Isaías podemos leer: «Consolad, consolad a mi pueblo –dice vuestro Dios» (Is 40,1). El consuelo es, por una parte, una prerrogativa de Dios; pero, por otra, una acción en la que podemos participar los seres humanos. Consolar significa calmar, aliviar, apaciguar. Es decir, en caso de que se produzca un mal, un dolor o una desgracia, el consuelo hace más llevadero el sufrimiento sin llegar a eliminarlo, aplaca la virulencia de la pena, serena el ánimo de la víctima, transforma la angustia en paz. Si bien el consuelo no consigue frenar la embestida de las adversidades, sí aligera sus efectos. No impide que seamos fustigados por los reveses de la vida, pero detiene el avance de la congoja que nos sume en la desesperación.” Pasaje de: Otón, Josep. “La mística de la Palabra.” Grupo de Comunicación Loyola. iBooks.  Es posible que este material ...

Parece razonable creer

 “Si la realidad fuera perfecta, no necesitaríamos rebasar sus fronteras. Si el mundo carece de sentido, parece razonable creer en una lógica, un Logos, que escapa a los límites de la historia. Porque la vida no es justa, anhelamos un Dios justo.” Pasaje de: Otón, Josep. “La mística de la Palabra.” Grupo de Comunicación Loyola. iBooks.  Es posible que este material esté protegido por copyright.

Alzar la mirada

 “Aunque la fe no resuelva todos nuestros interrogantes, sí nos permite confiar en que estamos a salvo de las embestidas de la sinrazón. Nos invita a alzar la mirada por encima de los contratiempos para captar un sentido que trasciende nuestra finitud.” Pasaje de: Otón, Josep. “La mística de la Palabra.” Grupo de Comunicación Loyola. iBooks.  Es posible que este material esté protegido por copyright.

Dones de Dios

 “La fe, la esperanza y la caridad son tres dones que Dios nos concede para que surquemos con éxito las aguas de la existencia en dirección al horizonte de la Eternidad.” Pasaje de: Otón, Josep. “La mística de la Palabra.” Grupo de Comunicación Loyola. iBooks.  Es posible que este material esté protegido por copyright.

La caridad dota la espiritualidad de vida

 “La caridad son las velas. Sin el impulso del viento la nave no avanza; del mismo modo, sin la caridad la vida de la gracia quedaría paralizada. No sería vida, sino una teoría, una filosofía, una forma de pensamiento, una ideología. La caridad dinamiza la espiritualidad, la dota de vida.” Pasaje de: Otón, Josep. “La mística de la Palabra.” Grupo de Comunicación Loyola. iBooks.  Es posible que este material esté protegido por copyright.

La fe, la esperanza y la caridad

 “La vida en el Espíritu es misteriosa. Dios es, en esencia, Misterio. Y el ser humano también participa de esta dimensión, que excede a su entendimiento. La tradición nos ha enseñado cómo la relación entre Dios y el hombre se concreta a través de tres virtudes –la fe, la esperanza y la caridad– que, si bien son autónomas y operan de manera diferente, cooperan entre sí para propiciar el encuentro de la criatura con el Creador. Si comparamos la experiencia espiritual con el funcionamiento de un barco, la fe sería la quilla; la esperanza, el timón; y la caridad, las velas.” Pasaje de: Otón, Josep. “La mística de la Palabra.” Grupo de Comunicación Loyola. iBooks.  Es posible que este material esté protegido por copyright.

Signo de la presencia de la Eternidad

 “Desde la fe, la experiencia cotidiana es acogida como un significante que nos remite a un significado divino. Todo es metáfora, parábola, mensaje, signo de la presencia de la Eternidad encarnada en medio de lo transitorio.” Pasaje de: Otón, Josep. “La mística de la Palabra.” Grupo de Comunicación Loyola. iBooks.  Es posible que este material esté protegido por copyright.

La auténtica fe supera la dualidad

 “La realidad es polisémica, y la fe muestra su significado sagrado al vincularla a una Realidad última. La auténtica fe supera la dualidad de mundos: el natural y el sobrenatural, el material y el espiritual. Se aleja de una inmanencia opaca a la sacralidad, pero también de una trascendencia desarraigada de la vida.” Pasaje de: Otón, Josep. “La mística de la Palabra.” Grupo de Comunicación Loyola. iBooks.  Es posible que este material esté protegido por copyright.

La Fe indica el camino

 “Frente a la miopía, la fe nos sitúa en otra escala. Nos proporciona una perspectiva general del mundo, de los demás y de nosotros mismos. Aporta un punto de vista de conjunto que reordena los acontecimientos, otorgándoles un significado en el mosaico global y, a la vez, relativizándolos. Impregna de sentido detalles aparentemente insignificantes y nos ayuda a escapar de la tentación de absolutizar aspectos parciales. La fe nos permite captar la inmensidad del mundo, explorar los horizontes de la realidad para encontrar en los límites de la existencia los vestigios que revelan su sentido. No da certeza, pero orienta la búsqueda de significados sólidos. Indica el camino.” Pasaje de: Otón, Josep. “La mística de la Palabra.” Grupo de Comunicación Loyola. iBooks.  Es posible que este material esté protegido por copyright.

La fe es una manera de mirar la realidad

 “La fe es una manera de mirar la realidad. No nos indica qué tenemos que ver. No aporta contenidos a nuestra visión. No suple nuestra capacidad de observar el mundo, sino que nos enseña a mirarlo de una manera especial. Nos enseña a reconocer su dignidad. A admirarlo por su grandeza y magnificencia. A valorarlo como obra del Creador. A estar atentos a las necesidades de los demás, que, de otro modo, nos pasarían desapercibidas. A contemplarlo sabiendo que este deseo de ver nunca puede colmarse por completo.” Pasaje de: Otón, Josep. “La mística de la Palabra.” Grupo de Comunicación Loyola. iBooks.  Es posible que este material esté protegido por copyright.

Ese misterioso dinamismo que nos hace desconfiar del Creador

 “Por eso los relatos evangélicos ponen énfasis en mostrar que el Resucitado es Jesús de Nazaret, con el mismo cuerpo. No se trata de otra persona. Es el Maestro que habían conocido. Evidentemente, seremos transformados (1 Co 15,52), seremos transfigurados, aunque sin dejar de ser nosotros. Dios no rechaza nuestro cuerpo ni la materia en general: son su obra, que espera un nuevo nacimiento (Rm 8,22). Dios ama nuestra individualidad y nuestra condición material. El problema no es el cuerpo ni la materia, sino ese misterioso dinamismo que nos hace desconfiar del Creador. Una especie de enfermedad autoinmune. Nos aleja de la fuente, y morimos de sed. El misterio de la Asunción de María es un mensaje de esperanza que nos anuncia cómo el amor de Dios vence cualquier barrera que nos pueda separar de Él, incluso la muerte.” Pasaje de: Otón, Josep. “La mística de la Palabra.” Grupo de Comunicación Loyola. iBooks.  Es posible que este material esté protegido por copyright.

Venció en Ella el poder del pecado original

 “La Iglesia proclama que María ha sido redimida anticipadamente por los méritos de su Hijo. Por eso cree en su Inmaculada Concepción; es decir, que Cristo ya venció en ella el poder del pecado original. Por tanto, sin pecado, la muerte no tiene poder alguno. Y este dogma de fe, que es verdad en la vida de María, es una profecía de la voluntad de Dios para cada ser humano. Vencido el pecado, ni la vida ni la muerte nos pueden separar de Dios.” Pasaje de: Otón, Josep. “La mística de la Palabra.” Grupo de Comunicación Loyola. iBooks.  Es posible que este material esté protegido por copyright.

Muerte y pecado son las dos caras de una misma moneda

 “Cristo ha sido el primero en resucitar; después le corresponderá a los suyos (1Co 15,23). ¿Y quién más suya que su madre? La voluntad del Padre es que aquello que ha vivido el Hijo lo vivan el resto de los hijos. Si la Iglesia proclama que María ha vivido las primicias de esta bendición, es porque se trata de un anticipo de lo que experimentará el resto de la estirpe de Adán. Por otra parte, vencer a la muerte es la expresión de la victoria sobre el pecado, ese dinamismo que subyace a la existencia y bloquea la relación con Dios, la fuente de la Vida. Muerte y pecado son las dos caras de una misma moneda. La comunión con Dios, la liberación del pecado y el triunfo sobre la muerte son aspectos diferentes de una misma realidad.” Pasaje de: Otón, Josep. “La mística de la Palabra.” Grupo de Comunicación Loyola. iBooks.  Es posible que este material esté protegido por copyright.

Presencia viva de Dios

 “Entonces el ser humano se convierte en sarmiento de la Vid verdadera que da fruto abundante (Jn 15,1). Es presencia viva de Dios, palabra encarnada, portador de la gracia, signo visible del Dios invisible, irrupción del Eterno en medio de la historia. Jesús se manifiesta a los apóstoles y no al mundo, porque quiere que a través de sus discípulos el mundo crea. Como le han conocido, le dan a conocer.” Pasaje de: Otón, Josep. “La mística de la Palabra.” Grupo de Comunicación Loyola. iBooks.  Es posible que este material esté protegido por copyright.

La disponibilidad de una vida que acepte ser Su morada

 “Aun así, volvamos a leer la explicación de Jesús para captar un significado todavía más profundo: «Si alguno me ama, guardará mi palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él y haremos morada en él» (Jn 14,23). Podemos considerar la situación de los apóstoles como un privilegio: ser morada de Dios, templo del Espíritu (1Co 3,16)... Sin embargo, nos equivocamos al interpretar como prerrogativa lo que en realidad es una misión. «Y la Palabra se hizo carne y puso su Morada entre nosotros» (Jn 1,14). El deseo de Dios es acercarse a todo ser humano, y para ello se encarna. Necesita un espacio donde plantar su tienda, la disponibilidad de una vida que acepte ser su morada. Así lo hizo María, que fue la madre de Jesús para el bien de todos nosotros. Así sucede también con los apóstoles. En ellos se cumplen las palabras de Pablo: «Ya no vivo yo, es Cristo quien vive en mí» (Ga 2,20). Jesús se les manifiesta, ellos guardan su palabra, y el Padre y Él hacen de su vida su morada, para que ...

Palabras de aliento y de consuelo que edifican el Reino

 “Entonces, pensando que estamos haciendo un bien, nos ponemos al servicio del Acusador, cuyo objetivo es eclipsar la gloria del Creador poniendo de manifiesto las equivocaciones de las criaturas. Pero también podemos ser instrumentos del Paráclito, que, sin negar la gravedad del mal, muestra la grandeza del bien manifestada en el amor de Dios por cada una de sus criaturas. Mientras que la acusación produce desánimo y pesimismo, la acción del Paráclito trae palabras de aliento y de consuelo que edifican el Reino. Por eso, Jesús, el Siervo de Yahveh que trae la justicia, anuncia a los pobres una Buena Nueva, proclama la libertad a los cautivos y da la libertad a los oprimidos (Lc 4,18).” Pasaje de: Otón, Josep. “La mística de la Palabra.” Grupo de Comunicación Loyola. iBooks.  Es posible que este material esté protegido por copyright.