Etapa 2 - (2) Debo amar a Dios...
La petición y la renovación de nuestros más profundos compromisos curan la voluntad herida si esto se construye sobre la confianza en el amor de Dios (primera etapa de Erikson). Si no, el enfoque de la plegaria debe ser sobre los recuerdos positivos del amor de Dios, especialmente durante la etapa de autonomía, hasta que queramos amar a Dios porque El nos ha amado primero a nosotros. La señal de una voluntad que ha sido curada es ir del debo amar a Dios al quiero amarlo porque Dios me ama tanto. La renovación del compromiso de la voluntad (esto es de votos, promesas bautismales, llamados en el altar) es importante, pero el mejor momento para renovar el compromiso de la voluntad es después de que conocemos la confianza de la primera etapa en un Dios de amor y espontáneamente nos queremos dar a un amante así. Por tanto, lo que a veces llamamos "fuerza de voluntad" podría llamarse mejor "fuerza del amor", ya que el poder para actuar amorosamente por lo ge...