Etapa 1 - (1) El sexo de Dios
34. Para un análisis acerca de la imaginación del sexo de Dios, véase
Sandra Schneiders Women and the Word (Mahwah, NJ: Prensa Paulina, 1986):
No importa cuan imbuida pueda estar la imagen de un Dios masculino en
la imaginación del cristiano promedio, lo cierto es que la tradición
teológica nunca Ie ha asignado un sexo a Dios. Bien representaba la
tradición san Gregorio cuando afirmaba que los terminos 'Padre' e 'Hijo'
que se aplicaban a las personas de la Trinidad no eran nombres de
naturalezas o esencias, sino de relaciones y que aún en este caso los
términos se usaban de manera metafórica. En otras palabras, Dios no es
padre ni es hijo, sino que la primera persona de la Trinidad se
relaciona con la segunda persona, tal como el origen se relaciona con lo
que se origina. Como los antiguos creían que Dios desde luego era
personal, y como su [concepto] errado de la biología Ie adjudicaba todo
agente procreador o toda actividad personal originadora al hombre,
lógicamente escogieron el término 'padre' para designar a la persona de
la Trinidad que da origen. Y como querían afirmar la absoluta igualdad y
semejanza del que se había originado
con el principio divino, llamaron 'hijo' a la segunda persona de la Trinidad. Sin
embargo,
estaban muy conscientes de la naturaleza metafórica de su lenguaje y
nunca tuvieron la intención de imputarle un sexo determinado al Dios que
afirman las Escrituras que es puro Espíritu". (Vease Juan 4:24, pp. 2 y
3.)
En relacion con el uso de Jesus de las palabras Abba y Padre, la
doctora Schneiders escribe que Jesus se presentaba continuamente a sí
mismo como "el enviado", "como un hijo que va siendo iniciado
gradualmente en el negocio de su padre, y que es aprendiz del mismo
hasta que es capaz de llevar él sólo el negocio
de la familia"; esto
es, salvar al mundo. "Esta frecuente presentación en parábola de la
integración de la obra de Jesús en el gran plan salvífico de Dios exigía
que se presentara a Dios como un padre y no como una madre. En la
cultura patriarcal de Jesús una relación madre-hijo no podía haber
conllevado este significado porque las madres no tenían negocios
independientes y no entrenaban a sus hijos varones
para desempeñar
un oficio como adultos. Las restricciones culturales bajo Ias cuales
tuvo lugar el misterio de la encarnación redentiva exigían que Jesus se
experimentara a sí mismo como el hijo de un padre divino para poder
describir la revelación única que portaba ... "
"En otras palabras,
la cuestión no es tanto por qué Jesús experimentaba a Dios como un
padre. Jesús ciertamente no experimentaba a Dios o no creía que Dios era
exclusivamente masculino, o no hubiera podido presentar a Dios en
metáforas
femeninas (pp. 42-44)." . EI uso que Jesús hacía del
termino "Abba" no tenía la intención de revelar la masculinidad de Dios,
sino más bien el amor íntimo de Dios: " ... al utilizar el 'Abba' para
Dios y al hacer la presentación de Dios como el padre del hijo prodigo,
Jesús fue capaz de transformar totalmente la imagen patriarcal de Dios
(p. 48)".
En su articulo "Non-Patriarchal Salvation", Bernard Cooke
arguye de manera similar que" Abba" tiene la intención de revelar un
Dios no patriarcal, y no un Dios masculino. En Joann Wolski Conn,
Women's Spirituality (Mahwah, NJ: Prensa Paulina, 1986), pp. 274-286.
Para
una discusión acerca de la imaginación del sexo de las tres personas de
la Trinidad, vease tambien Elizabeth Johnson, C.S.J., "The
Incomprehensibility of God and the Image of God Male and Female", en
Conn, op. cit., pp. 243-260 (originalmente publicado en Theological
Studies, 45 [1984], pp. 441-465). "La crítica que han suscitado las
mujeres teólogas en contra de la centralidad exclusiva de la imagen y de
la idea masculina de Dios es que el pensamiento androcéntrico no nada
más ha estereotipado y luego ha negado la realidad femenina como un
punto de referencia adecuado para Dios, sino que ha denigrado la
dignidad humana de la mujer. La crítica también ataca directamente el
significado religioso y la verdad última del pensamiento androcéntrico
acerca de Dios. EI cargo que Ie imputan es, simplemente, el de
idolatría. La conceptualización normativa de Dios en analogía únicamente
con la realidad masculina es el equivalente de una imagen de ídolo, una
representación finita del ser que se adora como si fuera el todo (p.
245)." Johnson argumenta que cada una de las tres personas de la
Trinidad es tan
femenina como masculina, esto es, la primera persona
es tan Madre como Padre. Otros, como Donald Gelpi, proponen que se vea a
la primera persona de la Trinidad como Padre y al Espíritu Santo, como
el lado femenino, maternal, de Dios. The Divine Mother: A Trinitarian
Theology of the Holy Spirit (Lantom: University Press of America, 1984).
Johnson y otros encuentran insatisfactoria esta solución, ya que sigue
asignando la primada o el estatus de "primera persona" a la imagen
masculina. Y lo que es más, como el Espíritu Santo es la persona de la
Trinidad de rostro más indefinible, seguimos creyendo que Dios y la
capacidad para originar vida son primordialmente masculinos.
Argumentando acerca de estas líneas, si vamos a usar la analogía
padre-hijo para describir relaciones dentro de la Trinidad, entonces
necesitaremos aceptar las implicaciones de esa analogía, esto es, si
Jesús tuvo un Padre divino, tuvo también una Madre divina. Teólogos como
Schneiders y Johnson creen que Jesús utilizó palabras masculinas tales
como "Abba" y "Padre" por razones culturales y que ese uso no se debe
considerar normativo hoy en día. Así, hoy Jesus llamaría a Dios "Madre"
así como Ie llamaría "Padre", y esto no causaría ninguna perturbación a
quienes lo escucharan, del mismo modo que no la causó el hecho de que
utilizara la palabra "Abba" hace 2000 años. Otros, como Gelpi,
consideran normativas las referencias al género en las Escrituras cuando
habla de personas individuales de la Trinidad. Cualquiera que sea la
postura que uno tome acerca de las personas individuales de la Trinidad,
Johnson, Schneiders, Gelpi y muchos otros eruditos católicos están de
acuerdo en que uno puede usar tanto imagenes femeninas como masculinas
al hablar de Dios en general, tal como ocurre en las Escrituras.
1) Infancia hasta los 2 años - Confianza basica vs. Desconfianza basica - Esperanza - Figura materna
pp. 37-71
Cómo sanar las ocho etapas de la vida, Matthew Linn sj, Sheila Fabricant, Dennis Linn, Ed. Patria, Mexico, 2004, p. 62.