Rezo del Viacrucis
VIACRUCIS
Viernes Santo
2022
Colecta Pontificia
por los Santos
Lugares
«Llamados por Dios a llevar la cruz de Cristo en sus
corazones, en sus obras y en sus palabras, Francisco y
sus discípulos aparecieron verdaderamente ante
todos como hombres crucificados. Y ciertamente lo
eran, tanto por su manera de vestir como por su
comportamiento, prefiriendo las afrentas por Cristo
a los vanos y engañosos placeres del mundo,
alegrándose en las injurias y afligiéndose en los
honores, atravesando este mundo como viajeros y
extranjeros, no llevar de nada consigo, excepto a Jesús
crucificado.» (FF5)
Caminar junto a Cristo como discípulos, nos lleva a
compartir su suerte de cruz, pero siempre con la
esperanza y la certeza de participar también de esa
resurrección con que Él venció a la muerte y nos regaló
una vida nueva. (Papa Francisco)
Después de anunciar cada estación se dice:
V. Te adoramos, oh Cristo, y Te bendecimos.
R. Que por Tu santa Cruz redimisTe al mundo.
Luego de cada estación:
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
I. JESÚS ES CONDENADO A MUERTE
Viendo entonces Pilato que nada conseguía, sino que el tumulto crecía
cada vez más, tomó agua y se lavó las manos delante de la
muchedumbre, diciendo: "Yo soy inocente de esta sangre, allá vosotros.
Y todo el pueblo contestó diciéndole: "Caiga su sangre sobre nosotros,
sobre nuestros hijos. Entonces se lo entregó para que lo crucificasen.
Mt. 27,24-26
Una sentencia cruel fue proferida sobre Jesús. Él que es la justicia,
sufre la injusticia; Él que es la bondad, sufre la impiedad; El que
mostró el rosto misericordioso de Dios, no encuentra para Sí mismo la
compasión y es condenado a muerte. Hoy también muchos hermanos
nuestros siguen siendo sentenciados a causa de la indiferencia, de la
desproporción y de la falta de caridad de los que aún no han
comprendido el valor de la entrega total de Cristo.
Señor Jesús, ayúdanos a ser mansos y humildes de corazón como
Tú. Que nuestra vida sea un continuo dejar obrar a Dios para que
en todo se cumpla Su voluntad y designio sobre nosotros.
II. JESÚS LLEVA LA CRUZ
Después de haberse burlado de Él, le quitaron la púrpura, le pusieron
Sus propios vestidos y Le llevaron a crucificar. Mt. 15, 20
Cristo carga la cruz y con ella renueva nuestra esperanza. En la cruz
de Cristo deben estar puestos todos los ojos de la humanidad, pues la
vida verdadera inicia allí donde otros solo habían visto el fracaso, la
derrota y la muerte. En la cruz, Cristo nos ha dado ejemplo de entrega
total al Padre y de amor desinteresado y gratuito a la humanidad.
Señor Jesús, ayúdanos a aceptar nuestras cruces diarias; que
comprendamos que no estamos solos, que Tú vas con nosotros,
que Te haces siempre nuestro compañero.
III. JESÚS CAE POR PRIMERA VEZ
El siervo no es más que su señor. Si a mi me han perseguido, también os
perseguirán a vosotros; si han guardado mi palabra, también
guardarán la vuestra. Pero todo esto os lo harán por causa de mi
nombre. Jn. 15,20-21
Las caídas de Cristo bajo el peso de la cruz nos recuerdan que nuestra
fuerza siempre es Dios. El camino de la cruz es una invitación a saber
que, a pesar de las asperezas y la dureza de nuestro recorrido, Dios va
con nosotros, Él es nuestra ayuda y no quedaremos defraudados.
Nuestra esperanza debe estar siempre puesta en Él.
Señor Jesús, ayúdanos a levantarnos de nuestras caídas, que
nuestra vida manifieste Tu fuerza y que, a pesar del desaliento,
no nos veamos tentados a dejar de caminar.
IV. JESÚS ENCUENTRA A SU MADRE MARÍA
Vosotros, los que pasáis por el camino, mirad y ved si hay dolor
semejante a mi dolor" Lam. 1,12
Cerca al Señor está María. Ella prolonga con su presencia el generoso
"Si" de la Anunciación. Su fuerza revela su amor y es la evidencia de
que responde al llamado de sus hijos, de que comparte las alegrías y
las penas de los suyos y de que una madre siempre es compañera de
camino.
Señor Jesús, que a ejemplo de Tu Santísima Madre,
permanezcamos fieles a nuestros compromisos, que no
caigamos en la tentación de huir de nuestras responsabilidades,
sino que nos veamos fortalecidos con Su ejemplo e intercesión.
V. SIMÓN EL CIRINEO AYUDA A JESÚS A LLEVAR LA CRUZ
Tomaron a Jesús y lo llevaron fuera para crucificarlo. Mientras salían,
encontraron a uno que pasaba, un cierto Simón de Cirene, y le obligaran
a tomar la cruz, detrás de Jesús. Mc. 15,20-21
Cristo es ahora nuestro Cirineo; es Él quien nos ayuda a cargar
nuestras cruces: la enfermedad, la soledad, la tristeza, la angustia y el
dolor mismo. El gesto del Cirineo es prueba de que caminamos con
Dios, de que Dios es compañero en los momentos de fuerza y alegría,
pero también en los de debilidad y dolor.
Señor Jesús, ayúdanos a ser otros cirineos, que no ignoremos la
situación, el dolor y la necesidad del otro. Ayúdanos a caminar
como hermanos y a ser perseverantes en ese propósito.
VI. VERÓNICA LIMPIA EL ROSTRO DE JESÚS
Venid, benditos de mi Padre, recibid la herencia del Reino, porque tuve hambre, y me disteis de comer; era forastero, y me acogisteis; estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis o verme. Mr. 25, 34-36
Todos estamos llamados a reproducir el rostro misericordioso de
Dios. El testimonio coherente y creíble de nuestra vida, es la evidencia
de que hemos visto al Dios que se revela en Jesús, al Dios que se
entrega, que se da gratuitamente para que nosotros nos demos
gratuitamente. Como aquella piadosa mujer que enjugó el rostro de
Jesús, hemos de impulsarnos al amor del Señor en los demás y dejar
ver en todos a Dios.
Señor Jesús, ayúdanos a reconocer Tu rostro en los que se
acercan a nosotros, en los que piden nuestra cercanía, en los
hermanos. Permitenos que los demás vean por nuestras buenas
obras Tu rostro misericordioso.
VII. JESÚS CAE POR SEGUNDA VEZ
Bienaventurados los mansos porque ellos poseerán la tierra;
bienaventurados los que lloran porque ellos serán consolados;
bienaventurados los que padecen persecución por la justicia, porque
suyo es el Reino de los cielos. Mt 5,4-5.10
La cruz pesa y debilita el cuerpo del Señor, como el pecado es para
nosotros un peso que hiere nuestra relación con Dios, con los
hermanos, con la creación y con nosotros mismos. Pero Cristo se
levanta de sus caídas y nos invita a no quedarnos postrados bajo
nuestra propia debilidad, sino a esforzarnos por alcanzar la meta, por
llegar a Dios.
Señor Jesús, ayúdanos a poner solo en Ti nuestra esperanza, que
caminemos con nuestros ojos fijos en Ti, que seamos
consecuentes con nuestra fe para no tropezar ni hacer tropezar
a nuestros hermanos en su peregrinación.
VIII. JESÚS CONSUELA A LAS MUJERES QUE LLORAN POR ÉL
Y les decía: "El que os recibe a vosotros, a Mí me recibe; y el que Me
recibe a Mí, recibe al que Me envió. El que diere de beber a uno de estos
pequeños, aunque sólo fuera un vaso de agua fresca, en verdad os digo
que no perderá su recompensa. Mc 10, 40-42
En el camino al Calvario, Jesús se acerca a las mujeres que lo lloran y
las consuela. Hoy, nuevamente, Jesús se acerca a reconfortarnos y a
dar luz a tantos que sufren la oscuridad a causa del pecado. También
nosotros podemos acercarnos a los demás, defender su dignidad y
ser consuelo de tantas dolencias que siguen haciendo sangrar a la
humanidad.
Señor Jesús, sé nuestro consuelo para poder nosotros consolar a
tantos que adolecen hoy a causa de la violencia, la pobreza, la
injusticia y la desproporción. Que seamos misericordiosos como
Tú lo eres con nosotros.
IX. JESÚS CAE POR TERCERA VEZ
Y Jesús les dijo: Velad y orad para que no caigais en tentación; el espíritu está pronto pero la carne es débil". Y decía: "Padre mío, si esto no puede pasar sin que Yo lo beba, hágase Tu voluntad". Mt 26,41-42
Poco antes de llegar al Calvario Jesús cae nuevamente. Sus caídas
revelan la debilidad de la
humanidad que Él ha asumido para levantar.
Al erguirse de nuevo
Cristo evidencia que, quien está cimentado en el Señor
nunca será desamparado y tendrá la fuerza de Dios.
Señor Jesús, ayúdanos a ser coherentes con nuestra fe, que en
todo lugar demos testimonio -con nuestras palabras y nuestras acciones- que creemos y esperamos en Ti.
X. JESÚS ES DESPOJADO DE SUS VESTIDURAS
Llegando al sitio llamado Gólgota -que quiere decir lugar de la
calavera-, le dieron a beber vino mezclado con hiel, mas en cuanto lo
gustó no quiso beberlo. Después, los soldados se dividieron los vestidos
echándolos a suertes, y sentados, hacían allí la guardia. Mt. 27,33-36
Adán cubrió su desnudez a causa de la culpa que sentía; Jesús
recupera, con la suya, la dignidad de la humanidad avergonzada por el
pecado. Cristo llega desnudo a la cruz y se ofrece al Padre para que
todos comprendamos que ante Dios no podemos ocultarnos, somos
lo que somos y nada más.
Señor Jesús, ayúdanos a no herir ni arrebatar la dignidad de
nuestros hermanos, que en ellos Te honremos a Tí. Que,
siguiendo Tu ejemplo, seamos capaces de respetar y valorar toda
la obra de Dios.
XI. JESÚS ES CLAVADO EN LA CRUZ
Tomaron, pues, a Jesús y lo crucificaron, y con Él a otros dos, uno a cada
lado y a Jesús en medio, Escribió Pilato un título y lo puso sobre la cruz.
Estaba escrito: "Jesús Nazareno, Rey de los judíos. Jn. 19, 18-19
Cristo está crucificado en la cruz; la que antes fuera signo de
desgracia, pecado y muerte, es ahora expresión de virtud, gracia y
vida. Al mirar la cruz con ojos de fe, comprendemos que el dolor
puede convertirse en salvación y vida para todos.
Señor Jesús, ayúdanos a unirnos a Ti para que demos frutos en
abundancia, para que siempre comprendamos que es necesaria
la cruz para poder alcanzar la gloria, la dicha, la resurrección.
XII. JESÚS MUERE EN LA CRUZ
Y el sol se oscureció: y el velo del templo se rompió por medio. Después,
dando una gran voz, gritó: "Padre, en tus manos encomiendo mi
espíritu". Y habiendo dicho esto, inclinó la cabeza y expiró. Lc. 23, 45-46
La muerte fue vencida en la cruz, cuando en ella murió la Vida. La
verdadera vida nos ha venido por la generosidad amorosa de Dios. No
se guardó nada para Sí mismo, todo lo dio, hasta su propia vida.
Entregarse a Dios es, entonces, corresponder a su iniciativa de darse
por entero. En la medida en que nos damos, comprenderemos lo que
es el amor auténtico, el amor que se hace vida.
Señor Jesús, ayúdanos a agradecer y defender siempre el don
maravilloso de la vida que Tú nos regalas. Que Tu Vida, ofrecida
generosamente a la humanidad, sea siempre acogida y
respetada en la vida de cada uno.
XIII. JESÚS ES DESCENDIDO DE LA CRUZ
Después, José de Arimatea rogó a Pilato que le permitiese tomar el
cuerpo de Jesús, y Pilato lo permitió. Vino, pues, y tomó su cuerpo.
Jn. 19,38
La compasión de José de Arimatea es modelo para los creyentes:
hacer caso omiso al qué dirán y dejar de lado el miedo para poder
obrar la caridad. Hoy se necesitan muchos que se arriesguen a ir en
favor de los demás, sin desconfianza, sin fastidio, que muestren la
bondad y la misericordia del Señor, que evidencien un corazón lleno
de Dios, un espíritu que busca y encuentra a Dios en el hermano.
Señor Jesús, ayúdanos a obrar con caridad y misericordia con
todos. Que valoremos los gestos de cercanía que los demás
tienen con nosotros y, que en todo, sepamos manifestar Tu amor
que se entrega sin medida.
XIV. JESÚS ES SEPULTADO
Le envolvieron en una sábana, lo depositaron en un monumento,
cavado en la roca, donde ninguno había sido aún sepultado, Lc 23, 53
El sepulcro de Cristo es ahora para nosotros un sinónimo de
esperanza. La Semilla ha sido puesta en la tierra y brotará jubilosa
para dar abundantes frutos. Junto al sepulcro, antesala silenciosa de
la vida, permanece también la humanidad esperando la gloria del
Resucitado, gloria que compartirá con Él, pues para eso ha venido al
mundo: para que tengamos vida y la tengamos en abundancia.
Señor Jesús, ayúdanos a practicar la paciencia y la prudencia
necesarias para que nuestra vida sea coherente; que en todo
momento Tu ejemplo de amor nos impulse a dar frutos
abundantes de caridad y servicio a los demás.
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