Dónde estás tú (Rabindranath Tagore)
¿Dónde estás tú, amor
mío? ¿Por qué te escondes detrás de todos, en la sombra? ¡Te empujan y
te pasan por el camino polvoriento, creyendo que no eres nadie! Yo no sé
el tiempo que hace que te espero, cansado, con mis ofrendas para ti; y
los que van y vienen, toman mis flores, una a una, y dejan vacío mi
canasto.
Pasaron mañana y mediodía. Es el anochecer, y mis ojos están
caídos de sueño en la sombra. Los hombres que vuelven a sus hogares me
miran sonriendo y me avergüenzan. Estoy sentado como una muchacha
mendiga, con la falda por la cara. Y cuando me preguntan qué quiero,
bajo los ojos y callo.
¡Ay!, ¿cómo les voy a decir que te espero a
ti, que tú me has prometido que vendrás? ¿Cómo me dejaría decir mi
timidez que esta miseria mía es la dote que te guardo? ¡Ay!, ¡cómo
aprieto este orgullo contra mi, en el secreto de mi corazón!
Sentado
en la hierba, miro al cielo y sueño con el súbito esplendor de tu
llegada. Llamean mil antorchas, los gallardetes de oro vuelan sobre tu
carro, y los caminantes miran boquiabiertos cómo desciendes de tu
asiento y me alzas del polvo, cómo sientas a tu lado a esta mendiguilla
andrajosa, que tiembla de orgullo y de vergüenza como una enredadera en
la brisa del verano.
Pero pasa el tiempo, y no se oyen las ruedas de
tu carroza. ¡Cuánta procesión va y viene, palpitante, entre gritos y
relumbrones de gloria! ¿Sólo eres tú quien tiene que seguir en la
sombra, callado detrás de todos? ¿Sólo soy yo quien ha de esperar y
llorar y gastar, en vano afán, su corazón?
Tagore, Rabindranath, Poemas elegidos, 2ª ed., Buenos Aires, Longseller, 2005, p. 50.