El amor no se puede mandar
En estas preguntas se manifiestan dos objeciones contra el doble mandamiento del amor. Nadie ha visto a Dios jamás, ¿cómo podremos amarlo? Y además, el amor no se puede mandar; a fin de cuentas es un sentimiento que puede tenerse o no, pero que no puede ser creado por la voluntad.
Dios no nos impone un sentimiento que no podamos suscitar en nosotros mismos.
Carta Encíclica “Deus Caritas Est” del Sumo Pontífice Benedicto XVI, número 16.