El arte del pescador
Leer, estudiar, escuchar, acordarse, orar, estas son las cualidades cultivadas sin cesar, el mantillo íntimo en el que se enraíza su acción. Monseñor Montini (Pablo VI) tiene dos cualidades excepcionales: sabe escuchar, lo que supone una perfecta educación y una gran caridad. Archiva en su prodigiosa memoria (y «retiene en su corazón») lo que ha escuchado y leído. Como Pío XI, que no podía soportar la «indolencia romana», no le gusta el trabajo deprisa y corriendo. Ahí está su ascesis permanente. No le gusta «la tendencia a hacer las cosas de una manera cualquiera… El arte del apostolado es el arte del pescador, es el arte de adaptar los medios a un fin especial».
Loew, Jacques, La vida a la escucha de los grandes orantes, Narcea, Madrid, 1988, p. 185.