El carricoche que me lleve al Paraiso
En 1952, Pío XII quiere nombrar cardenales a sus dos más cercanos colaboradores, monseñor Montini (Pablo VI) y monseñor Tardini. Ambos le piden continuar trabajando en su puesto, en la oscuridad. El mismo Pío XII lo dice públicamente en la alocución en la que nombra a los demás cardenales. «Se cuenta, dice el periodista Georges Huber, que en esta ocasión alguien les dijo a los interesados: Habéis perdido el autobús que os habría conducido más arriba. -Es posible, respondió Montini, pero en compensación, tal vez haya tomado el carricoche que me lleve al Paraiso». No le faltaba humor ni viveza de réplica.
Loew, Jacques, La vida a la escucha de los grandes orantes, Narcea, Madrid, 1988, p. 185.