La fortaleza, virtud cardinal
La fortaleza es una de las cuatro virtudes cardinales. En un principio era la virtud del soldado. Aún así, los filósofos veían en ella una actitud que todo ser humano necesita para poder vivir su vida de manera auténtica. La fortaleza no era sólo la intrepidez ante los peligros y el aguante, sino también y sobre todo el valor de ser consecuente y cumplir aquello que uno ha reconocido como correcto. El valiente no cambia de criterio tan pronto como surge un conflicto. No se adapta a la tendencia para que todos le quieran. Permanece fiel a sí mismo incluso cuando otros se alzan contra él.
Grün, Anselm, Cincuenta ángeles para el alma, Sal Terrae, Santander, 2002, p. 37.