La Sagrada Escritura nos enseña cómo volvernos puros, iluminados y perfectos
... la Sagrada Escritura, que nos enseña cómo volvernos puros, iluminados y perfectos, y esto según la triple ley en ella transmitida, es decir, la ley de la naturaleza, de la Escritura y de la gracia; o mas bien según las tres partes principales de ella, a saber, la ley mosaica purificante, la revelación profética iluminante y la doctrina evangélica perfeccionante; o mucho mejor aun, según su triple sentido espiritual: tropológico, que nos purifica para vivir honestamente; alegórico, que nos ilumina clarificando la inteligencia; anagógico, que nos perfecciona con el éxtasis, haciéndonos gustar las suavísimas delicias de la sabiduría, de acuerdo con las tres virtudes teologales mencionadas, con los sentidos espirituales reformados, con los tres excesos referidos, y con estos actos jerárquicos por los que logra nuestra alma volver a entrar en sí misma para contemplar a Dios en esplendor sagrado (Sal 109, 3) y en ellos, como en un lecho, dormir en paz y descansar (Sal 4, 9), porque el Esposo quiere que no se la despierte hasta que no lo haga por su voluntad (Cant 2, 7).
San Buenaventura, Experiencia y teología del misterio, Biblioteca de autores cristianos, Madrid, 2000, p.40.