Oración continua y amor de Dios
Esta orientación que impregna toda nuestra conciencia, a la presencia silenciosa de Dios en el fondo de nuestro pensar, meditar y ser, nosotros la llamamos «oración continua». Al fin y al cabo esto es también lo que queremos decir cuando hablamos de «amor de Dios»; al mismo tiempo es la condición más profunda y la fuerza motriz del amor al prójimo.
Jesús de Nazaret, Benedicto XVI, Bogotá, Ed. Planeta, 2007, p. 163.