Tiempos fuertes - Grandeza de Dios

Is 2, 9-22
9 El hombre será doblegado
9 y el mortal, humillado
9 -tú no podrías perdonarlos-.
10 ¡Entra en la roca
10 y escóndete en el polvo,
10 lejos del Terror del Señor
10 y del esplendor de su majestad!
11 La mirada altanera del hombre será humillada,
11 la arrogancia humana será abatida,
11 y sólo el Señor será exaltado
11 en aquel día.
12 Porque habrá un día para el Señor de los ejércitos
12 contra todo lo arrogante y altanero,
12 contra todo lo alto y encumbrado,
13 contra todos los cedros del Líbano,
13 altaneros y elevados,
13 contra todas las encinas de Basán,
14 contra todas las montañas altivas,
14 contra todas las colinas encumbradas,
15 contra todas las altas torres,
15 contra todo muro fortificado,
16 contra todas las naves de Tarsis,
16 contra todos los barcos suntuosos.
17 El orgullo del hombre será humillado,
17 la arrogancia humana será abatida,
17 y sólo el Señor será exaltado
17 en aquel día,
18 y hasta el último de los ídolos desaparecerá.
19 ¡Entren en las cavernas de las rocas
19 y en las cuevas del suelo,
19 lejos del Terror del Señor
19 y del esplendor de su majestad,
19 cuando él se levante para llenar la tierra de espanto!
20 Aquel día, el hombre arrojará
20 a los topos y a los murciélagos
20 los ídolos de plata y los ídolos de oro
20 que se había fabricado para adorarlos,
21 y se meterá en las hendiduras de las rocas
21 y en las grietas de los peñascos,
21 lejos del Terror del Señor
21 y del esplendor de su majestad,
21 cuando él se levante para llenar la tierra de espanto.
22 ¡Dejen entonces al hombre
22 que sólo tiene aliento en sus narices!
22 ¿En qué se lo puede estimar?

Is 40, 12-31

La grandeza incomparable del Señor
12 ¿Quién midió las aguas en el hueco de su mano
12 y abarcó con la palma las dimensiones del cielo?
12 ¿Quién hizo caber en una medida el polvo de la tierra
12 o pesó en una báscula las montañas
12 y en una balanza la colinas?
13 ¿Quién abarcó el espíritu del Señor
13 y qué consejero lo instruyó?
14 ¿Con quién se aconsejó para que le hiciera comprender,
14 para que le enseñara el sendero del derecho,
14 para que le enseñara la ciencia
14 y le hiciera conocer el camino de la inteligencia?
15 Sí, las naciones son como una gota que cae de un balde,
15 cuentan como un grano de polvo en la balanza;
15 las islas pesan lo mismo que el polvillo.
16 El Líbano no bastaría para encender fogatas,
16 sus animales no bastarían para los holocaustos.
17 Todas las naciones son como nada ante él,
17 cuentan para él como la nada y el vacío.

Sátira contra la idolatría
18 ¿A quién asemejarán ustedes a Dios
18 y con qué imagen lo representarán?
19 Al ídolo, lo funde un artesano,
19 un orfebre lo recubre de oro
19 y le suelda cadenas de plata.
20 El que es demasiado pobre para hacer esa ofrenda
20 elige una madera que no se pudra
20 y se busca un hábil artesano
20 para erigir un ídolo que no se tambalee.

El poder del Señor
21 ¿No lo saben acaso? ¿Nunca lo han escuchado?
21 ¿No se les anunció desde el principio?
21 ¿No han comprendido cómo se fundó la tierra?
22 Él está sentado sobre la cúpula de la tierra,
22 donde los habitantes son como langostas.
22 Él extiende los cielos como un tul,
22 los despliega como una carpa para habitar en ellos.
23 Él aniquila a los soberanos
23 y reduce a nada a los árbitros de la tierra:
24 apenas plantados, apenas sembrados,
24 apenas su tallo echa raíz en la tierra,
24 él sopla sobre ellos y se secan,
24 y el huracán se los lleva como paja.
25 “¿A quién me van a asemejar,
25 para que yo me iguale a él?”, dice el Santo.
26 Levanten los ojos a lo alto
26 y miren: ¿quién creó todos estos seres?
26 El que hace salir a su ejército uno por uno
26 y los llama a todos por su nombre:
26 ¡su vigor es tan grande, tan firme su fuerza,
26 que no falta ni uno solo!

Exhortación a la confianza
27 ¿Por qué dices, Jacob,
27 y lo repites tú, Israel:
27 “Al Señor se le oculta mi camino
27 y mi derecho pasa desapercibido a mi Dios”?
28 ¿No lo sabes acaso? ¿Nunca lo has escuchado?
28 El Señor es un Dios eterno,
28 él crea los confines de la tierra;
28 no se fatiga ni se agota,
28 su inteligencia es inescrutable.
29 Él fortalece al que está fatigado
29 y acrecienta la fuerza del que no tiene vigor.
30 Los jóvenes se fatigan y se agotan,
30 los muchachos tropiezan y caen.
31 Pero los que esperan en el Señor
31 renuevan sus fuerzas,
31 despliegan alas como las águilas;
31 corren y no se agotan,
31 avanzan y no se fatigan.

Desafío del Señor a los dioses paganos (Is 41, 21-29)
21 ¡Expongan su caso, dice el Señor,
21 presenten sus pruebas, dice el rey de Jacob!
22 Que se adelanten, y nos anuncien
22 lo que está por suceder.
22 ¿Qué aconteció en el pasado?
22 Díganlo, y prestaremos atención.
22 O bien, predigan lo que va a venir,
22 para que conozcamos su desenlace.
23 Anuncien lo que pasará después
23 y así sabremos que ustedes son dioses.
23 Hagan algo, sea bueno o malo,
23 para que lo veamos con asombro y temor.
24 ¡Pero no, ustedes no son nada
24 y sus obras, menos que nada!
24 ¡Qué abominable el que los elige a ustedes!

Las victorias de Ciro, obra del Señor
25 Yo lo suscité desde el Norte, y él vino;
25 desde el Oriente lo llamé por su nombre.
25 Él pisotea a los gobernantes como barro,
25 como un alfarero que pisa la arcilla.
26 ¿Quién lo anunció desde el principio,
26 para que pudiéramos saberlo?
26 ¿Quién lo declaró desde hace tiempo,
26 para que dijéramos: “¡Tiene razón!”?
26 No, nadie lo anuncia, nadie lo predice,
26 nadie oyó las palabras de ustedes.
27 Yo, el Primero, dije a Sión:
27 “¡Aquí están, sí, aquí están!”,
27 y envié a Jerusalén un heraldo de buenas noticias.
28 Miré, y no había nadie,
28 no había entre ellos ni un solo consejero,
28 para poder interrogarlos y tener una respuesta.
29 ¡Ahí están! ¡Todos ellos no son nada,
29 sus obras, absolutamente nada,
29 sus estatuas, viento y vacío!

La efusión del espíritu del Señor (Is 44, 1-9)
1 Y ahora escucha, Jacob, mi servidor,
1 Israel, a quien yo elegí.
2 Así habla el Señor, el que te hizo,
2 el que te formó desde el seno materno y te ayuda.
2 No temas, Jacob, mi servidor,
2 Iesurún, a quien yo elegí.
3 Porque derramaré agua sobre el suelo sediento
3 y torrentes sobre la tierra seca;
3 derramaré mi espíritu sobre tu descendencia
3 y mi bendición sobre tus vástagos.
4 Ellos brotarán como la hierba entre las aguas,
4 como sauces al borde de los arroyos.
5 Uno dirá: “Yo pertenezco al Señor”
5 y otro llevará el nombre de Jacob;
5 otro escribirá sobre su mano: “Del Señor”,
5 y será designado con el nombre de Israel.

El Señor, el único Dios
6 Así habla el Señor, el Rey de Israel,
6 su redentor, el Señor de los ejércitos:
6 Yo soy el Primero y yo soy el Último,
6 y no hay ningún dios fuera de mí.
7 ¿Quién es como yo? ¡Que lo proclame!
7 ¡Que lo haga saber y me lo demuestre!
7 ¿Quién hizo oír desde siempre lo que va a sobrevenir
7 y nos anuncia lo que va a suceder?
8 ¡No tiemblen ni teman!
8 ¿No te lo predije y anuncié hace tiempo?
8 Ustedes son mis testigos:
8 ¿hay algún dios fuera de mí?
8 ¡No hay ninguna Roca! ¡Yo no la conozco!

Selección tomada de Larrañaga, Ignacio, Encuentro, Manual de Oración, Ed. San Pablo, Bogotá, 1996, p. 149.

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