4. La imitación de Cristo (Tomas De Kempis)
4. La imitación de Cristo (Tomas De Kempis)
http://multimedios.org/docs/d001289/
Capítulo: VII
AMOR A JESÚS SOBRE TODO LO DEMÁS
1. Feliz quien sabe lo que significa querer a Jesús
y darse menos importancia a sí mismo por Jesús.
Conviene abandonar lo amado por el Amado
porque Jesús desea que lo quieran sobretodo.
El amor a otras personas u objetos es engañoso e inestable
el amor a Jesús es fiel y permanente.
Quien se adhiere a otras personas u objetos, por su debilidad, caerá con ellos
quien se abraza con Jesús se asegurará con Él para siempre.
Ama a Jesús y retenlo como amigo;
aunque todos te abandonen
Él no te abandonará ni dejará que te pierdas al final.
De todos es necesario separase alguna vez, quieras o no.
2. Retén contigo a Jesús, en la vida o en la muerte,
y confíate en su fidelidad
porque solo Él te puede ayudar
cuando todos te falten.
Por ser quien es, Jesús no quiere admitir a nadie más
sino quiere tener tu corazón Él solo
y, como un rey, acomodarse en su propio trono.
Si supieras liberarte bien de todo lo que te retiene Jesús, con gusto, deberá habitar contigo.
Descubrirás que vas a perder totalmente lo que pongas en los otros,
fuera de Jesús.
No te confíes ni te apoyes en cañas huecas
porque las cosas creadas son caducas como la flor silvestre.
Pronto te decepcionarás,
si atiendes solamente a la apariencia de las personas.
Si buscas tu tranquilidad y ganancia en los demás
con frecuencia saldrás perdiendo.
Si en todo buscas a Jesús
hallarás a Jesús, por supuesto.
Pero si sólo te buscas a ti mismo
también te encontrarás, pero para tu mal.
Porque más daño ocasiona uno a sí mismo
si no busca a Jesús
que el daño que el mundo entero y todos sus enemigos
le pueden hacer.
Capítulo: VIII
JESÚS, AMIGO INTIMO
1. Cuando está Jesús presente, todo es conforme
y nada parece difícil.
Pero cuando Jesús no está
todo se hace muy duro.
Cuando Jesús no nos habla interiormente
el consuelo es miserable.
Pero si Jesús nos dice tan sólo una palabra
sentimos enorme alegría.
¿Acaso María de Betania no se levantó de inmediato
del lugar donde estaba llorando
cuando su hermana Marta le dijo:
“El Maestro está aquí, y te llama”?
¡Qué momento tan feliz
cuando Jesús nos llama de las lágrimas al gozo espiritual!
¡Qué seco y duro eres sin Jesús!
¡Qué ignorante y vacío
si anhelas algo fuera de Jesús!
Dime ¿Acaso no te hace eso mayor daño
que si perdieras todo el mundo?
2. ¿Qué puede darte el mundo entero sin Jesús?
Estar sin Jesús es un infierno
estar con Jesús es la mayor felicidad.
Si estuviera contigo Jesús
ningún enemigo podría dañarte.
El que encuentra a Jesús, encuentra un gran tesoro,
realmente encuentra lo máximo
y el que pierde a Jesús
pierde muchísimo más que todo el mundo.
Pobrísimo es quien vive sin Jesús
y muy rico quien está bien con Jesús.
3. Saber conversar con Jesús es todo un arte
y saber retener a Jesús es gran discernimiento.
Sé sencillo y pacífico
y estará contigo Jesús.
Sé generoso con Dios y ecuánime
y permanecerá contigo Jesús.
Pronto puedes hacer huir a Jesús y perder su gracia
si te inclinas hacia las cosas externas que te son inconvenientes.
Si haces huir a Jesús, y lo pierdes
¿a dónde irás? ¿a quién entonces vas a buscar como amigo?
Sin un amigo no puedes vivir contento
y si Jesús no fuera para ti el más íntimo amigo
estarás muy triste y desolado.
Es mejor elegir que todo el mundo esté en nuestra contra
a ofender a Jesús.
Entre todos los que quieres
debe ser Jesús el predilecto.
4. Debemos amar a todos por Jesús;
a Jesús, por sí mismo.
Sólo a Jesús debemos amar singularmente
ya que sólo Él es bueno y fiel
por encima de todos los amigos que puedes encontrar.
Por causa de Él, y en Él
deben ser queridos para ti
tanto los amigos como los enemigos
y por todos hay que rezar
para que todos conozcan a Jesús, y lo amen.
Nunca desees que te reconozcan y te amen exclusivamente
porque esto sólo corresponde a Dios
que no tiene a nadie similar a Él.
Ni anheles que alguien ocupe totalmente su corazón contigo
ni te dejes poseer por el amor de alguno
sino que Jesús esté en ti y en toda persona buena.
5. Manténte puro y libre interiormente
sin comprometerte íntegramente en nada.
Te conviene entregar a Dios el corazón desapegado y puro
si quieres consagrarte a Él y constatar
qué hermoso es el Señor.
Y realmente no lograrás esto
si su gracia no te avisa y atrae
de manera que dejando y despidiendo a todos
sólo te unas con el Solo [sic].
Cuando la gracia de Dios viene al individuo
entonces se hace poderoso para todo
y cuando lo abandona,
entonces se vuelve pobre y enfermizo
y como abandonado a su tristeza.
En estas cosas no debes desanimarte ni desesperarte
sino mantenerte sereno en la voluntad de Dios
y soportar todo lo que venga en honor a Jesucristo
porque después del invierno sigue el verano
después de la noche viene el día y pasada la tormenta llega gran serenidad.
Capítulo: IX
CARENCIA DE TODA SATISFACCIÓN
1. No es penoso desestimar las satisfacciones humanas
cuando están presentes las divinas.
Grandioso es, y muy grandioso
sufrir la carencia de satisfacciones sensibles,
humanas y divinas
y querer soportar gustosamente este abandono del corazón
en homenaje a Dios
y no tener en cuenta el propio mérito.
¿Qué tiene de maravilloso
sentirte risueño y bien dispuesto
cuando experimentas la presencia de Dios?
Cualquiera escogería esta situación.
Muy cómodamente viaja
quien es transportado por la gracia de Dios.
¿Y qué tiene de admirable que no sienta su carga
quien es llevado en peso por el Todopoderoso
y conducido por el supremo Conductor?
2. Con gusto tenemos algún pasatiempo
y difícilmente la persona se quita de sí misma.
El santo mártir Lorenzo venció al mundo
y al natural afecto que tenía por su sacerdote
porque le parecía despreciable
lo que muchos consideran gratificante
y sufrió con paciencia, por amor a Cristo
que le quitaran a Sixto, sacerdote de Dios,
a quien tanto estimaba.
En este caso, el amor al Creador superó el amor humano
y en vez del gusto de los hombres
eligió mejor la aprobación de Dios.
Igualmente, por amor a Dios
aprende tú a dejar algún pariente o amigo querido
y no lleves a mal cuando ellos te abandonen
sabiendo que, por último, a todos nos corresponde
abandonarnos mutuamente.
3. Seria y continuamente le conviene a cada uno
luchar contra sus tendencias maliciosas
antes que aprenda a superarse plenamente
y orientar todos sus afectos hacia Dios.
Cuando la persona se apoya sólo en sí misma
con frecuencia decae buscando satisfacciones inmediatas.
Pero el auténtico amante de Jesús
y preocupado seguidor de sus ejemplos
no se deja consolar fácilmente
ni busca tales placeres sensibles
sino que está dispuesto a efectuar exigentes ejercicios
y realizar difíciles trabajos por amor a Cristo.
4. Cuando Dios nos otorga la alegría espiritual
debemos acogerla con agradecimiento
porque se trata de un regalo suyo
y no del premio a nuestros esfuerzos.
No te agrandes, ni te goces exageradamente ni presumas sin razón
sino sé más bien sencillo, en razón del obsequio,
más cauto y respetuoso en todos tus actos
porque pasará ese momento dichoso
y sobrevendrá la tentación.
Cuando te quiten el consuelo, no te desesperes de inmediato
sino que con humildad y paciencia,
aguarda la visita del Señor
porque Dios es poderoso
y puede pronto restituirte el consuelo.
Esto no es nuevo ni extraño
para los expertos en el camino de Dios
porque en los santos más grandes y en los antiguos profetas
sucedió que se alternaron así con frecuencia las emociones.
5. Por eso, cierta persona, mientras sentía a Dios presente decía:
“Yo afirmo, en medio de mi abundancia, jamás cambiaré” (Sal 30,7).
Ausente la gracia, añadió después lo que sentía, diciendo:
“Retiraste tu rostro de mí y me siento desorientado” (Sal 30,8).
Sin embargo, en medio de la confusión no se desespera
sino de inmediato ruega y dice:
“A ti llamo Señor y a ti mi Dios, suplico” (Sal 30,9).
Finalmente, su oración resulta fructífera
y puede atestiguar que ha sido escuchado, diciendo:
“Oyó el Señor y tuvo compasión de mi.
El Señor se ha hecho mi Favorecedor”. (Sal 30,11)
¿Pero de qué forma? “Transformaste mi sufrimiento
en gozo y me rodeaste de felicidad”(Sal 30,12)
Y si así sucedió con los grandes santos
no hay que desesperarse porque lo mismo pasará con nosotros,
enfermizos e indigentes
así estemos entusiasmados o desanimados,
porque el Espíritu de Dios viene o se va
según su libre voluntad.
Por eso el santo Job dijo: “Me visitas al nacer el día y de inmediato me pones a prueba” (Job 7,18)
6. ¿En quién puedes esperar o en quién vas a confiar
si no es únicamente en la gran misericordia de Dios
y en la sola esperanza en la gracia de su presencia?
Aunque esté rodeado de personas buenas,
o hermanos solícitos o fieles amigos,
o de libros que santifican, o bellos cantos e himnos religiosos
todo esto me sirve de poco y poco me enseña
cuando estoy vacío de la gracia
y abandonado a mi propia limitación.
Entonces no hay mejor remedio
que paciencia y apertura a la voluntad de Dios.
7. Jamás encontré a nadie tan religioso y dispuesto
que no padeciera de vez en cuando la ausencia de la gracia
y no sintiera que disminuía su entusiasmo.
Ningún santo fue elevado tan alto e iluminado
sin antes o después haber tenido tentaciones.
No merece participar de la sublime contemplación de Dios
quien no se ha ejercitado en alguna tribulación,
por Dios.
La tentación precedente
es clara señal de la satisfacción que vendrá.
A quienes pone a prueba la tentación
les está prometido el consuelo del Cielo.
“Al vencedor, le daré de comer
la fruta del árbol de la Vida”, dice el Señor (Ap 2,7).
8. También se da la consolación divina
para que la persona se vuelva más fuerte
y soporte las dificultades;
también llega la tentación
para que no se engría del bien que hace.
El demonio no se duerme, ni nuestra naturaleza está bajo control,
por eso no dejes de prepararte al combate
porque a tu derecha y a tu izquierda
tienes enemigos que nunca descansan.
Capitulo: X
AGRADECIMIENTO POR LA GRACIA DE DIOS
1. ¿Por qué buscas descanso
si has nacido para el trabajo?
Dispónte más bien para el sufrimiento
que para las satisfacciones
y a cargar con la cruz más que con la alegría.
¿Quién no acogería con gusto
la satisfacción y felicidad espiritual
si siempre pudiera tenerlas?
Porque las satisfacciones espirituales
exceden a todas las ventajas del mundo
y a los estímulos de la sensualidad.
Toda satisfacción deshonesta
esta vacía de contenido o es vergonzosa.
Las satisfacciones espirituales
de verdad son alegres y honestas
engendradas por las virtudes
e infundidas por Dios en los corazones limpios.
Pero estas consolaciones divinas
nadie puede gozarlas continuamente como quiere
porque el tiempo de la tentación nunca termina.
2. Mucho contraría la visita de Dios
la equivocada libertad de ánimo
y la exagerada confianza en uno mismo.
Dios nos hace bien otorgándonos la gracia de la consolación
pero la persona actúa mal
cuando no retribuye con agradecimiento profundo
los dones que recibe de Dios.
Y por eso fluyen poco en nosotros los dones de la gracia,
porque somos ingratos con el Autor
y no los atribuimos a la fuente original.
Siempre se favorece al que sabe agradecer
y se le sustrae al supervalorado lo que se acostumbra dar al humilde.
3. No deseo satisfacciones
que me quiten los deseos de conversión
ni quiero contemplación
que me conduzca a la soberbia.
No es santo todo lo sublime, ni bueno todo lo agradable,
ni puro todo lo deseado, ni todo lo querido es agradable a Dios.
Con gusto acepto las inspiraciones que me hagan
más humilde y respetuoso de Dios
y me preparen mejor para abandonar lo malo en mí.
El enseñado con el don de la gracia
y el erudito por el dolor de haberla perdido
ni se atreverá a atribuirse el menor bien
salvo el reconocimiento de su pobreza y desnudez.
Dale a Dios lo que es de Dios
y asígnate a ti lo que es tuyo
o sea que debes agradecer a Dios su gracia,
y atribuirte a ti sólo la culpa
y la justa tristeza que debes sentir por esa culpa.
4. Ubícate siempre al último y te darán el mejor lugar
porque no se obtiene lo máximo sin lo menor.
Los más grandes santos ante Dios
se sienten ínfimos ante sí mismos
y mientras más lo engrandecen
más pequeños se reconocen.
Llenos de la verdad y del resplandor del cielo
no codician alabanzas insustanciales.
En Dios cimentados y asegurados
de ningún modo se dejan elevar,
asignan a Dios todo lo bueno que tienen
y no buscan felicitarse unos a otros
sino procurar la alabanza que sólo a Dios pertenece
y desean homenajearlo a Él por encima de todos
con ellos mismos y con todos los santos
y siempre, es éste su único objetivo.
5. Sé agradecido por lo menor
y serás merecedor de recibir mucho más.
Considera en mucho lo poco que recibes
y lo más despreciable por un regalo muy especial.
Si te fijas en la calidad del Donante
nada de lo que te dé considerarás pequeño o sin valor.
No existe nada pequeño
cuando Dios mismo lo otorga.
Incluso si se recibe penas y castigos
debe agradecerse
porque siempre es para nuestra salvación
todo lo que permite que nos venga.
El que desea conservar la gracia de Dios
debe saber agradecer cada favor
y sufrir con paciencia cuando falta,
rece para que la gracia vuelva
y sea cuidadoso y humilde para no perderla.
Capítulo: XI
POCOS AMAN LA CRUZ DE CRISTO
1. Jesús tiene muchos amantes de su Reino
pero pocos que lo ayuden a llevar su cruz.
Muchos tienen que desean sus consuelos
pero pocos que aceptan las dificultades.
Encuentra múltiples compañeros de banquete
pero pocos para la austeridad.
Todos buscan gozar junto con Él
pero pocos quieren soportar algo por Él.
Muchos siguen a Jesús hasta repartir el pan
pero pocos para tomar la copa de su pasión.
Muchos quieren a Jesús
mientras no suceda nada adverso.
Muchos lo alaban y bendicen
mientras puedan recibir los consuelos que otorga.
Pero si Jesús se escondiera y los abandonara un poco
de inmediato se quejarían o caerían en la desesperación.
2.Quien ama a Jesús por Jesús mismo
y no por causa de sus propias conveniencias,
bendice a Jesús por igual en todo sufrimiento y angustia como en la más abundante consolación.
Y si Él no quisiera nunca favorecerlos
con el sentimiento de su Presencia
igualmente lo alabarían siempre
y siempre querrían agradecérselo.
¡De cuánto es capaz el amor puro a Jesús
sin mezcla de propia comodidad o egoísmo!
¿No tenemos derecho de llamar mercenarios
a quienes siempre buscan su recompensa?
¿No prueban que se aman a sí mismos más que a Cristo
quienes siempre están pensando en sus ventajas y provecho?
¿Donde se encontrará alguno
que quiera servir a Dios gratuitamente?
3. Es raro encontrar a alguien tan dedicado
que esté desasido de todas las cosas.
¿Quién podrá descubrir
al verdadero pobre por el Espíritu
que se haya liberado de todo lo creado?
Es tesoro incomparable y de tierras lejanas (Prov 31,10).
Si la persona entregara todas sus posesiones
todavía nada hizo
y si hiciera grandes penitencias
eso aún es poco
y si dominara todas las ciencias
todavía esta lejos
y si tuviera virtudes extraordinarias
y si ardiera con intensa devoción
todavía le falta mucho,
le falta lo que es más necesario.
¿Qué es esto?
Que abandone todas las cosas, se abandone a sí misma
y salga totalmente de todo su interés
y no retenga ningún amor propio.
Cuando hayas hecho todo lo que sabes hacer
y sientas que nada hiciste;
cuando no te consideres grande,
aunque otros así te puedan estimar,
sino que sinceramente te reconozcas
como un servidor inútil, como dice la verdad:
“Cuando lleven a cabo todo lo que les mandaron digan: somos servidores inútiles” (Lc 17,10)
entonces verdaderamente podrás ser pobre y desnudo por el Espíritu
y decir como el salmista “Porque solo y pobre soy” (Sal 25,16).
Ninguno es más rico, ni más poderoso , ni más libre
que quien sabe abandonarse a sí mismo
y todas las cosas,
y colocarse en el último lugar.
Capítulo: XII
EL GRAN CAMINO DE LA SANTA CRUZ
1. Muy dura parece esta frase:
“Niégate tú mismo carga con tu cruz [sic] y sigue a Jesús” (Lc 9,23)
pero más duro será oír esta frase final
“Aléjense de mí, malditos y vayan al fuego eterno” (Mt 25,41).
Quienes ahora escuchan con agrado y siguen la frase de la cruz
entonces no tendrán miedo de oír la eterna condena.
Este signo de la cruz estará en lo alto
cuando el Señor venga a juzgar Mt 24,30.[sic]
Entonces todos los servidores de la cruz
que conformaron su vida con el crucificado
llegarán hasta Cristo Juez con gran confianza.
2.¿Por qué, pues, tienes temor de cargar la cruz
por la que va el camino al Reino?
En la cruz está la salud, en la cruz está la vida,
en la cruz está el refugio contra los enemigos
en la cruz está la infusión de la superior suavidad
en la cruz está la fuerza de la mente
en la curz está el gozo en el Espíritu
en la cruz está la virtud
en la cruz está la perfección de la santidad.
No existe salvación ni esperanza de vida eterna
sino en la cruz.
Carga con tu cruz y sigue a Jesús;
así irás hacia la vida eterna.
Él fue delante, llevando su propia cruz
y murió por ti en la cruz
para que tú lleves tu propia cruz
y estés dispuesto a morir en ella.
Porque si mueres con Él
con Él igualmente vivirás
Y si eres su socio en la pena
también lo serás en el triunfo.
3. Mira que todo consiste en la cruz,
en morir todo termina,
y no existe otro camino a la vida y a la verdadera paz interior
que no sea el camino de la santa Cruz y continua mortificación.
Camina por donde quieras, dirígete a donde gustes
no encontrarás vía más elevada en lo alto, ni más segura en lo bajo
a no ser la vía de la santa Cruz.
Dispón y organiza todas las cosas según tu querer y parecer
y encontrarás que es inevitable sufrir de alguna manera,
libremente o a la fuerza,
y así siempre encontrarás la cruz.
Porque sentirás dolencias físicas
o soportarás dolores morales.
4. A veces te sentirás abandonado por Dios,
a veces te molestará el prójimo
y lo que es más serio, a veces serás pesado para ti mismo
y ni siquiera podrás encontrar alivio en un remedio o descansar
pero conviene que todo lo soportes hasta que Dios quiera.
Desea Dios que aprendas a padecer las dificultades,
sin consuelo inmediato
para que te sometas a Él íntegramente
y reconozcas tus limitaciones en la adversidad.
Nadie siente tan hondamente la pasión de Cristo
salvo quien sufre algo similar.
Pues la cruz siempre está preparada
y en cualquier lugar te espera.
No puedes escaparte, corras donde corras
porque a cualquier lugar que llegues,
te llevas a ti contigo
y siempre a ti mismo te encontrarás.
Dirígete al exterior, dirígete al interior
y en todas partes encontrarás la cruz;
y por tanto necesitas en todas partes tener paciencia
si deseas tener interna paz y merecer un premio eterno.
5. Si llevas la cruz con buen ánimo,
ella te llevará a ti y te conducirá al fin deseado
donde será el final del sufrimiento,
lo que aquí es imposible.
Si te llevas con desgano
se te hará más pesada y más difícil cada vez para ti
y sin embargo estás obligado a cargarla.
Si rechazas una cruz, sin la menor duda encontrarás otra
y quizás más pesada.
6. ¿Crees que puedes evadir
lo que no pudo ningún ser humano?
¿Qué santo pudo vivir en el mundo
sin cruz y sufrimientos?
Ni Jesucristo nuestro Señor
estuvo una sola hora, mientras vivió entre nosotros,
sin verdaderos padecimientos:
Convenía que Cristo padeciera
y resucitase de la muerte
para entrar de esa manera en su gloria (Lc 24,26).
¿Y de que manera tú buscas camino distinto
de este gran camino de la santa cruz?
7. Toda la vida de Cristo fue cruz y martirio.
¿Y tú esperas para ti descanso y gozo?
Te equivocas si buscas algo distinto de sufrir dificultades
porque toda esta vida mortal
y rodeada de cruces [sic].
Y mientras a mayor altura alguien progrese espiritualmente
más pesadas cruces con frecuencia encontrará
porque la tristeza de su destierro crece más por el amor.
8. Sin embargo, esta persona que ve multiplicadas
sus aflicciones
no queda sin el aliento de los consuelos
porque siente que crece gran fruto
por el hecho de llevar la cruz.
Pero cuando se somete a ella voluntariamente,
todo el peso de las dificultades
se convierte en confianza con el favor de Dios.
Y mientras más se domina la naturaleza,
más se robustece el espíritu por la gracia interior.
A veces el amor y conformidad con la cruz de Cristo
tanto reconfortan de los efectos del dolor
y la adversidad
que ya no quisiera pasarse sin sufrimientos y aflicciones
porque se está seguro de ser mejor acogido por Dios
en la medida que más abundantes y graves situaciones
se puedan sobrellevar por Él.
Esto no es energía humana sino gracia de Cristo
de forma que lo que naturalmente se aborrece y deshecha,
con esta fuerza de espíritu se alcanza y aprecia.
9. No es muy conforme con la naturaleza humana
llevar la cruz, amar la cruz,
dominar el propio cuerpo y someterlo bajo la razón
huir de los reconocimientos, soportar con ánimo las ofensas
no tenerse en mucho a sí mismo y desear que otros
eviten nuestra compañía,
y no desear la prosperidad que muchos buscan.
Si miras a ti mismo
verás que no eres capaz de realizar algo de esto.
Pero si confías en el Señor, te dará la fuerza superior
y hará que se te someta el mundo entero y tu naturaleza humana.
Ni tendrás temor del demonio que te pone a prueba
si estás armado con la fe y señalado con la cruz de Cristo.
10. Prepárate pues, como bueno y fiel servidor de Cristo
a llevar valerosamente la cruz de tu Señor
crucificado por amor a ti.
Alístate a soportar muchas adversidades
y diversas incomodidades en esta triste vida
porque, donde vayas Jesús estará contigo
y donde te escondas, a Él encontrarás.
Así conviene que sea y no hay otra solución que sufrirlos
para escapar de la angustia de los males.
Toma afectuosamente la copa del Señor
si quieres ser su amigo y deseas participar con Él.
Deja a Dios los consuelos,
para que los administre como mejor le parezca.
Tú, más bien prepárate a sufrir tribulaciones
y considéralas como grandes satisfacciones
porque no están en proporción
los padecimientos del tiempo presente
con el premio futuro (Rm 8,18)
aunque solo tú pudieras soportarlos todos.
11. Cuando llegues al extremo
de considerar la dificultad dulce y sabrosa por Cristo
piensa que entonces te va bien
por que encontraste el paraíso en la tierra.
Siempre que te parece muy pesado el padecimiento
y tratas de huir,
actúas indebidamente
porque la dificultad te seguirá donde vayas.
12. Si te dispones para hacer lo necesario
es decir, a padecer y a morir,
te irá mejor muy pronto y encontrarás la paz.
Y aunque fueses elevado hasta lo más alto, como el apóstol Pablo
no creas que con eso te has asegurado de no padecer nada después.
Jesús dijo: “Yo le voy a mostrar
cuánto tendrá que padecer por Mí” (Hch 9,16)
Tienes, pues, que padecer
si amas a Jesús y te agrada servirlo a Él siempre.
13. ¡Ojalá fueses merecedor de sufrir algo
por el nombre de Jesús!
¡Qué gran honor te resultaría!
¡Qué gran alegría para todos los santos de Dios!
¡Qué constructivo sería para quienes tienes cerca!
Todos recomiendan la paciencia
pero poquísimos están dispuestos a padecer.
Deberías sufrir un poco, de buena gana, por Cristo
ya que muchos sufren tan seriamente por intereses inmediatos.
14. Ten por seguro
que muriendo te conviene vivir.
Porque mientras más uno muere a sí mismo
más empieza su vida en Dios.
Nadie está apto para comprender
las verdades eternas
si no acepta sobrellevar por Cristo las adversidades.
No hay cosa más querida por Dios
ni más saludable para ti en esta vida
que padecer gustosamente por Cristo.
Y si tuvieras que elegir
deberías optar mejor sufrir por Cristo
que recrearte con muchas satisfacciones
porque quieres parecerte más a Cristo
y hacerte más semejante a los santos.
No consiste nuestro mérito
ni el provecho de nuestra situación
en muchas experiencias sensibles del favor de Dios
sino más bien en aceptar
pesadas responsabilidades y muchos sufrimientos.
15. Si existiera algo mejor y más útil
para la salvación de los hombres
que padecer,
necesariamente Cristo lo hubiera demostrado
con su enseñanza y ejemplo.
Pero claramente exhorta a los discípulos
y a todos los que después lo siguieron,
para que lleven la cruz diciendo:
“Si alguien quiere venir conmigo, niéguese a sí mismo,
cargue con su cruz y sígame” (Mt 16,24).
Así que después de leer y profundizar
en todo lo anterior
se llega a ésta conclusión final:
Conviene que entremos al reino de Dios a través de muchas dificultades (Hch 16,21).
PARTE TERCERA
FELICIDAD ESPIRITUAL
Capítulo: I
CRISTO HABLA INTERIORMENTE
Discípulo :
1. Escucharé lo que hable en mí el Señor Dios (Sal 85,9).
Feliz quien oye que el Señor le hable internamente,
y de su boca recibe frases de consolación.
Felices los oídos que captan el susurro de la Circulación Divina
y no advierten los susurros de este mundo.
Felices efectivamente los oídos que no escuchan
la voz resonante de afuera
sino la que enseña la Verdad interiormente.
Felices los ojos que están cerrados al exterior
pero que están dirigidos hacia dentro.
Felices los que penetran internamente
y se esfuerzan por prepararse más y más,
con ejercicios cotidianos
a fin de recibir los Secretos divinos.
Felices los que gozan de dedicarse a Dios
y excluyen de sí todo impedimento natural.
Atiendo a todo esto yo mismo
y cierro la puerta de mi sensualidad
para poder oír lo que habla en mí mi Señor Dios.
2. Esto dice mi Amado:
Yo soy tu Salud, tu Paz y tu Vida,
consérvate cerca de Mí,
y encontrarás paz.
Abandona todo lo transitorio
busca lo Eterno.
¿Qué vienen a ser todas las cosas temporales
sino seducciones?
¿De que te ayudará todo lo creado
si te abandona tu Creador?
Por eso, dejadas todas las cosas,
hazte agradable y fiel a tu Creador
y podrás lograr la verdadera felicidad.
Capítulo: II
LA VERDAD HABLA INTERIORMENTE SIN ESTRÉPITO
Discípulo:
1. Habla, Señor
porque tu servidor te escucha (1Sam 3,10)
Yo soy tu servidor
dame inteligencia para que conozca tu enseñanza (Sal 119,125).
Dispón mi corazón a las palabras de tus labios
tu voz fluya y rocíe (Dt 32,2).
Dijeron antiguamente los hijos de Israel a Moisés:
Háblanos tú a nosotros y oiremos;
no nos hable el Señor, no sea que muramos (Ex 20,19).
Así no, Señor, así no ruego
sino más bien suplico humilde, ansiosamente
como el profeta Samuel: Habla, Señor
porque tu servidor te escucha.
No me hable Moisés o alguno de los profetas,
sino más bien háblame Tú, Señor Dios,
Inspirador e Iluminador de todos los profetas,
porque Tú solo, sin ellos me pueden enseñar
ellos, sin Ti, para nada aprovechan.
2.Pueden hacer ruidos de palabras
pero no dan espíritu.
Hablan correctamente
pero si Tú callas, no encienden el corazón.
Dicen las letras
pero Tú otorgas el sentido.
Predican misterios
pero Tú haces comprender su significado.
Dan a conocer mandamientos
pero Tú ayudas a cumplirlos.
Muestran el camino
pero Tú das fuerza para seguirlo.
Ellos actúan sólo por fuera
pero Tú instruyes e iluminas el corazón.
Ellos riegan la superficie
pero Tú regalas la fecundidad.
Ellos levantan la voz
pero Tú concedes entender a quien escucha.
3.Por lo tanto , que no hable Moisés, sino Tú
señor Dios mío , Eterna Verdad,
no sea que muera y quede sin fruto
si solamente se me advierte por fuera sin encenderme interiormente.
No se me vaya a juzgar por las palabras oídas y no cumplidas,
comprendidas pero no amadas, creídas pero no respetadas.
Háblame, pues, Señor, porque soy tu servidor (1Sam 3,10)
Tú tienes palabras de vida eterna (Jn 6,68).
Capítulo: III
LAS PALABRAS DE DIOS DEBEN ESCUCHARSE CON HUMILDAD
Jesucristo:
1.Escucha, hijo , mis palabras;
mis especialísimas palabras que exceden a las de todos los intelectuales y sabios de este mundo.
Mis palabras son espíritu y vida (Jn 6,63)
y no pueden ser ponderadas con criterios humanos.
No son para referirse con vana complacencia
sino para oírse en silencio, y recibirse con toda humildad y mucho afecto.
Discípulo:
Feliz quien es instruido por Ti
y conoces tus leyes,
porque lo alivias en los días difíciles (Sal 94,12-13)
y no está abandonado en la Tierra.
Jesucristo :
2. Yo enseñe a los profetas desde el principio
y hasta ahora no dejo de hablarles a todos
pero muchos son sordos e insensibles a mi voz.
Muchos escuchan con más gusto al mundo que a Dios,
y más fácilmente siguen sus deseos personales
que lo que agrada a Dios.
El mundo promete cosas pasajeras y pequeñas
y es servido con gran avidez;
Yo prometo lo máximo y eterno
y se desganan los corazones de las personas.
Avergüénzate Sidón dice el mar (Is 23,4).
¿Quién me sirve y obedece en todo con tanto cuidado
como se sirve al mundo y a sus poderosos?
Y si buscas la causa, escucha:
Por un pequeño premio, se recorre un largo camino;
por la Vida Eterna, muchos apenas quieren levantar un pie.
3.Se busca ganancias despreciables;
por una moneda se litiga a veces vergonzosamente.
Por cosas sin importancia y pequeñas promesas
no se tiene temor en fatigarse día y noche;
pero ¡qué vergüenza!
flojean en fatigarse un poco
por el Bien permanente, el Premio invalorable,
por el máximo Honor y la Gloria interminable.
Avergüénzate, pues, servidor flojo y quejoso
que otros están mas preparados para la perdición que tú para la Vida.
Están más contentos de la vanidad
que tú de la Verdad.
A veces su esperanza se frustra
pero mi promesa nunca falla,
ni a quien me reconoce deja que se vaya vacío.
Doy lo que prometí;
cumplo lo que dije, siempre que alguien quiera permanecer en el amor hasta el fin.
Yo soy Remunerador de todos los buenos
y pongo a prueba exigente a todos los devotos.
4. Imprime mis palabras en tu corazón y medítalas cuidadosamente
porque serán muy necesarias para ti en momentos de tentación.
Lo que no entiendes al leer
lo sabrás el día de mi Visita.
Doblemente acostumbro visitar a mis escogidos:
en la tentación y en la consolación.
Y dos lecciones diariamente les enseño:
una reprendiendo sus vicios,
otra, animándolos al crecimiento de sus virtudes.
El que entiende mis palabras y las desprecia
tiene quién lo juzgue el último día (Jn 12,48).
5. Oración para pedir la gracia de la devoción:
Señor Dios mío, Tú eres todos mis bienes.
Y ¿yo quién soy para atreverme a hablarte?
Yo soy tu pobrísimo servidor y como insignificante gusanito
mucho más pobre despreciable de lo que sé y me atrevo a decir.
Recuerda Señor, sin embargo,
que nada soy, nada tengo y nada valgo.
Tú solo eres Bueno, Justo y Santo,
Tú todo lo puedes, todo lo das, todo lo llenas,
dejando vacío solo al pecador.
Acuérdate de tu misericordia, y llena mi corazón de tu gracia
porque no quieres que tus obras sean vacías.
¿Cómo podré tolerarme en esta vida miserable
si no me reconfortas con tu misericordia y tu gracia?
No apartes tu rostro de mí (Sal 27,9)
no demores más tu Visita, no retires tu consuelo
no vaya a ser mi espíritu como tierra sin agua (Sal 143,6).
Señor, enséñame a cumplir tu voluntad
enséñame a vivir en Tu presencia con dignidad y humildad;
porque Tú eres mi sabiduría, de verdad me conoces,
y me conociste, antes que el mundo existiera
y antes que naciera yo.
Capítulo: IV
SINCERIDAD Y HUMILDAD EN EL TRATO CON DIOS