El amor a la tierra, al pueblo, a los propios rasgos culturales
143. La solución no es una apertura que renuncia al propio tesoro. Así como no hay diálogo con
el
otro sin identidad personal, del mismo modo no hay apertura entre
pueblos sino desde el amor a la tierra, al pueblo, a los propios rasgos
culturales. No me encuentro con el otro si no poseo un sustrato donde
estoy firme y arraigado, porque desde allí puedo acoger el don del otro y
ofrecerle
algo verdadero. Sólo es posible acoger al diferente y
percibir su aporte original si estoy afianzado en mi pueblo con su
cultura. Cada uno ama y cuida con especial responsabilidad su tierra y
se
preocupa por su país, así como cada uno debe amar y cuidar su casa para que no se venga
abajo, porque no lo harán los vecinos. También el bien del universo requiere que cada uno proteja
y
ame su propia tierra. De lo contrario, las consecuencias del desastre
de un país terminarán afectando a todo el planeta. Esto se fundamenta en
el sentido positivo que tiene el derecho de
propiedad: cuido y cultivo algo que poseo, de manera que pueda ser un aporte al bien de todos.
CARTA ENCÍCLICA
FRATELLI TUTTI
DEL SANTO PADRE
FRANCISCO
SOBRE LA FRATERNIDAD
Y LA AMISTAD SOCIAL