Gusanito de Jacob
Gusanito de Jacob - rezandovoy - dic 13
Durante este tiempo de Adviento mi tierra, Señor, se dispone para recibirte.
Con tantas personas, con tantos lugares, con tantas situaciones yo también digo "ven Señor", maranatha, ven con tu compasión, ven con tu amor, ven con tu paz, ven con tu misericordia, y ahora ven con tu palabra. Como tierra buena que se abre a la vida me dispongo a recibirte, mi tierra te hambrea, maranatha.
Is 41, 13-20
Yo, el Señor, tu Dios, te agarro de la diestra y te digo: “No temas, yo mismo te auxilio”. No temas, gusanito de Jacob, oruga de Israel, yo mismo te auxilio –oráculo del Señor–, tu redentor es el Santo de Israel. Mira, te convierto en trillo aguzado, nuevo, dentado: trillarás los montes y los triturarás; harás paja de las colinas; los aventarás, y el viento los arrebatará, el vendaval los dispersará; y tú te alegrarás con el Señor, te gloriarás del Santo de Israel.
Los pobres y los indigentes buscan agua, y no la hay; su lengua está reseca de sed. Yo, el Señor, les responderé; yo, el Dios de Israel, no los abandonaré. Alumbraré ríos en cumbres peladas; en medio de las vaguadas, manantiales; transformaré el desierto en estanque y el yermo en fuentes de agua; pondré en el desierto cedros, y acacias, y mirtos, y olivos; plantaré en la estepa cipreses, y olmos y alerces, juntos. Para que vean y conozcan, reflexionen y aprendan de una vez, que la mano del Señor lo ha hecho, que el Santo de Israel lo ha creado”.
Gusanito de Jacob, oruga de Israel. Dios me nombra con cariño. Mi pobreza, mi indigencia son miradas y abrazadas con infinito amor. Esta mirada me lleva más allá de mi para transformar la realidad. Es el Señor quien me convierte, es el Señor quien me auxilia y me agarra de la mano, es el Señor quien me envía. Miro a mi alrededor y me pregunto a qué tierra me envía hoy el Señor, qué rostros y qué vidas me esperan. Para ellos a mí, el gusanito de Israel, el Señor me convierte en trillo aguzado.
A veces vivo tan saciado y tan colmado de mi mismo que olvido la sed profunda que me hace desear esos torrentes abundantes, esas aguas subterráneas. Olvido que lo estéril sólo alcanza su plenitud cuando me dejo hacer por tu amor, Señor. Sólo entonces la estepa se convierte en vergel, el desierto en estanque abundante. Ayúdame Señor a escrutar esas pequeñas transformaciones que ya acontecen en mi vida, esos espacios que a veces yo experimento como estériles y desérticos, y que tu gracia ya va transformando.
El profeta Isaias nos muestra un Dios capaz de realizar transformaciones que parecen imposibles. El Señor es alumbrador de vida, transformador de desiertos, el que responde a nuestro clamor. Me habla de un Dios tierno y compasivo, que me cuida, que me quiere, que me sostiene.
Tú cuidas de tu tierra Señor, la riegas, la enriqueces sin medida, yo soy tu tierra, tu amor descansa sobre mi. Deseo acabar este encuentro, guardando como María en la memoria del corazón, esa palabra, esa moción, ese movimiento que se encuentra suscitado, que como lluvia buena y mansa caiga hoy sobre mi, dando crecimiento a lo que tu amor ha sembrado.
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